NI BAJO TIERRA ME VAIS A CALLAR JAMÁS, JAMÁS
DEJARE DE LUCHAR
Y no ha sido esta niña solo. Han sido muchos casos como este
o parecido. Otro, un chico con 20 años, era sacarle una uña
y no subió más a planta, murió, y no lo iban a
anestesiar siquiera. Lo que pasó no lo sé. Otro no sé
de qué lo operaron y quedó parapléjico. Son 24
años dentro y hasta 9 meses seguidos. Allí he visto demasiado.
Al principio no me daba cuenta de la mitad de las cosas. Otro caso horrible
fue de un compañero de trabajo, Sebastián, él cuida
del jardín e iba con los jefes a las monterías y ahí
ocurrió todo. Viniendo con el coche pillaron un conejo, se bajó
del coche para cogerlo y se torció un tobillo. Lo que pasó
lo dice este reportaje. Fue horrible como murió, rabiando de
dolores, no podía más y quiso tirarse por una ventana.
Por eso lo quisieron encerrar en el psiquiátrico. No lo hicieron
porque tenía buen respaldo de gente de dinero y se volcaron con
él. A los tres o cuatro días murió como un perro,
rabiando de dolor y no murió peor porque se lo impidieron, pero
no pudieron salvarle la vida. Murió de una gangrena gaseosa.
Por qué no lo escuchasteis y la salvasteis la vida. Por qué
sois así. No sólo lo matasteis a él sino casi a
su hija que estaba embarazada y casi lo pierde.
Por
qué sois tan criminales e inhumanos. No me canso de repetirlo
una y mil veces. Por qué lo hacéis, y no estos sino otros
casos. Ya he puesto muchos y estos y más que tengo, y lo que
sé, cuantas personas más tienen que morir y destruir para
que haya ley y justicia, y el ministro de Sanidad, el Insalud entre
otras administraciones hagan algo y paren esto de una vez. Criminales
son los médicos pero más es la Administración que
lo permite y los protege, y la justicia igual, en cuántos casos
hay justicia, en ninguno. Esto no va sólo con los médicos
sino con todo el personal sanitario. Todos no sois así de malos
pero de 100 sólo 25 sois buenos, el resto sois crueles e inhumanos.
Os conozco muy bien tanto a unos como a otros, y aunque me habéis
destruido y me habéis hecho tanto daño, estoy con vosotros
y en contra. Sé distinguir los buenos y los malos y ahora voy
a hablar de los buenos.
Voy
a empezar por D. Antonio Leiva, él no me lleva, me operó
del brazo, he luchado por seguir con él pero tiene un jefe imbécil
y estúpido que no quiere. No he tenido ni un problema con él.
Es admirable como te trata con respeto, es muy humano, te escucha y
te explica todo con detalle. Antes de operarme, así lo hizo.
Luego tuve problemas y se complicó la cosa, pero al otro día
cuando se me pasó la anestesia, tuvo la dignidad de decírmelo.
Se sentó en mi cama y me cogió la mano y me dijo que había
habido problemas, que no me preocupara que todo saldría bien.
Me lo explicó con detalle lo que había pasado y claro,
que yo lo entendiera. Salió todo como él dijo. Este otro
llevo tres años con él y todavía no lo he cogido.
Mucho
hablar y ahí queda todo. No hay nadie que haga nada y menos ayudarles.
Son violados por sus propios padres o familia o les obligan a prostituirse.
Les pegáis a veces hasta la muerte entre otras mil salvajadas
y brutalidades. Por qué sois tan inhumanos con vuestros hijos.
Como sois entonces con los demás. Si sois capaces de pagar por
acostaros con una niña o un niño, o peor todavía,
los cogéis por la fuerza y los violáis, a veces hasta
la muerte, los explotáis en el trabajo. Tantas y tantas injusticias
con ellos. Si hacéis esto a seres indefensos que les haréis
a los demás. Yo creo que no hay derecho a esto. Dicen que por
qué son de clase baja y no son iguales de malos unos como los
otros. Yo he estado con la clase alta y he visto malos tratos. Estos
todavía peor, pagan y se olvidan que tienen hijos y les da igual
como se les trate, si bien o mal. La mayoría los tienen completamente
abandonados. Por eso hay menos casos en la clase alta. Las chicas que
tienen no suelen maltratarlos, hay casos pero muy pocos. Yo creo que
esto es una gran injusticia.
Luego,
si sobreviven, acaban drogadictos o delincuentes o se suicidan, aunque
son los menos. Luego se quejan de que cada día hay más
y más delincuencia. Los están obligando a eso. En el reportaje
siguiente habla del fracaso escolar y el suicidio. El fracaso escolar
es la gota que colma el vaso de agua, pero hay muchas cosas más
detrás. Sólo ellos saben por qué lo hacen. Yo lo
sé, y me pongo en su lugar y los comprendo. Los máximos
culpables son los padres.
Me
he encontrado alguna carta de amigas, sobre todo de Carmeli. Ella era
una de las pocas a las que se lo podía contar casi todo. Me podía
desahogar con ella, compartir mi sufrimiento. Tenía otras amigas
y también tenía muchas cartas, aunque casi no me quedan.
Eran maravillosas, me gustaría verla de nuevo y contarle mi alegría
y pena, el sufrimiento sigue, pero ya de otra manera.
Otra
cosa que me he encontrado son las pastillas con las que quisieron drogarme
en el Hospital General. Casi no me quedan, sólo de dos clases,
y me dieron por lo menos de tres. No tienen nombre, pero fui a la farmacia
y de una sí me lo dieron, y son TRIYPT 20L 75 M.G. COMP. Le pregunté
que cuánto era lo normal, me dijo dos o tres, yo le dije que
pasaba si se tomaban 5 ó 6, y me dijo que con dos se duerme a
un caballo. Es una de las más fuertes de psiquiatra. Si entre
el día y la noche me daban 10 u 11, o más... Claro, a
mí no me hacían efecto, si no me las tomaba. Y ellos me
daban más y más. Una vez me drogaron con dos. No mientras
pueda evitarlo. Y si estas son fuertes como serán las otras,
que de media me daban media y luego entera y media más, y las
otras que he perdido, por qué me las dieron sin ninguna explicación,
y con qué intenciones. Para mí lo que digo. Las otras
quería analizarlas, pero lo tengo difícil. Me han dicho
que en Sevilla hay un laboratorio, pero que se dedican más a
cosas de crímenes, y a esto no lo saben. Tengo que llamar a Madrid,
pero me costaría muy caro. Cuando tenga dinero llamaré
y lo intentaré. Esto ya lo explico en otros documentos o escritos,
lo mismo que en 1.992 intentaron matarme, lo digo.
Estando
en otro hospital, ya estando en el quirófano lo vi de casualidad,
le llamé y le pedí que no me dejará. Aunque él
no me tenía que anestesiar lo hizo. Lo he visto por la calle
y me ha dado un abrazo. De toda la vida me ha dicho "su niña
Valverde" con más de 20 años. Era una persona digna
de todo respeto, le quería demasiado, hace más de un año
murió, cuando me enteré lo sentí muchísimo.
Cuando
lo vi respiré tranquila y le llamé y me respondió
grosero y estúpido. Jamás me había hablado así,
y eso que cuando estaba allí ingresada le hacíamos de
todo. Me acuerdo un día que sin querer le dimos con una zapatilla.
Se enfadó mucho, pero así nunca. Se fue y ya no lo vi
más, no me acuerdo de lo que me dijo, pero en la forma de hablarme
y de irse lo dice todo, igual que los demás menos D. Antonio
Leiva y su jefe. A pesar de la mala sombra que tiene fue muy agradable
y cariñoso. Intentó tranquilizarme, los únicos,
yo creo, que no se dieron cuenta de lo que realmente estaba pasando.
Antes de ponerme la anestesia me bajaron un poco el camisón,
como era el hombro siempre que me operan me pasa igual, aunque esta
vez estaba peor que todas. Me pongo muy mal, alguna he estado tan mal
que casi han tenido que suspender la operación o dejarme para
la última. No soporto entrar a un quirófano, le tengo
terror, es algo superior a mí, y más esa vez como estaba
la cosa. El anestesista con mala leche y muy mal genio me dice porque
tiene el pecho negro. Intenté explicarle que cuando estoy muy
nerviosa me pongo así y me da taquicardia. Casi no podía
hablar porque no podía respirar, me ahogaba. Coge la aguja y
me la clava como si fuera una banderilla. Me dije, ya no me despierto
más... Ni tan siquiera me tomó el pulso, como estaba.
Esto jamás, en 17 operaciones que llevo me lo han hecho, porque
otras veces y he estado mejor, cuando me han visto así me han
puesto lo del corazón, la tensión y a veces hasta un "electro".
Algunas
veces me han tenido que sacar del quirófano y dejarme en reanimación
hasta que me he tranquilizado. Otras me han dejado sola un rato para
que me tranquilizara y cuando han visto que estaba mejor me han puesto
la anestesia con muchísimo cuidado. Jamás, jamás
así, y sí, a veces te encuentras un malasombra estúpido,
pero todos nunca. Por que me hicieron eso no lo sé. Para mí
fue intento de asesinato, si estoy equivocada que me lo demuestren,
será mi palabra contra la suya. Yo digo la verdad y doy la cara,
ellos no, y lo he dicho en muchos medios de comunicación y en
mis escritos. Ellos se esconden como los cobardes, que me harán
la próxima vez...
Me
quedé dormida tan mal y con tanta angustia de que no me podría
despertar jamás, que lo hice antes de que me terminaran de operar.
Quiero vivir si me dejan. Esto fue en Hospital San Juan de Dios. Córdoba.
Lo digo muy claro, si me ocurre algo dentro o fuera de un hospital serán
siempre los mismos los máximos culpables, las administraciones
tanto la de Andalucía como la de Madrid. Para qué repetir
los nombres, los he puesto muchas veces ya. No sé porque quieren
matarme. Yo sólo quiero que me curen y me paguen. Yo creo que
es muy justo lo que pido, o no. Aunque lo hagan los médicos u
otras personas, los máximos culpables serán ellos.
En
algunos documentos pido la pena de muerte. Hoy lo sigo haciendo. Estoy
en contra de ella, pero para estos criminales tan peligrosos de la administración,
sí. Cuantas personas están matando y destruyendo por su
culpa. Ya me he quedado sin insultos que decirles. Ahí siguen,
como las avestruces, con la cabeza escondida.
Aferrada
en descubrir lo de las pastillas, y ya lo he hecho, y no me esperaba
que fuera tan terrible. Por lo poco que había descubierto suponía
yo que era algo más de lo que yo imaginaba. De siempre he dicho
que han intentado drogarme y no eso, sino matarme, porque las pastillas
las otras no sé como se llaman. Le iba a decir que me lo anotara
pero me sentía tan mal que se me olvidó y creo que son
REINESOL. No son peligrosas, pero a una sobredosis alta pueden ser mortales,
y las otras igual, y me han dicho igual que de la farmacia, que con
dos se duerme a un caballo. Causa un montón de cosas, a cuál
más peligrosa y muerte, un montón de cosas. Y la que me
falta podía haber acabado convertida en un zombie, con lo que
luché, o muerta. Por qué. Y además, esas pastillas
te tienen que dar el consentimiento tanto el enfermo o la familia y
la mía no estaba y yo estaba bien para hacérmelo saber,
y me lo negaron por más que pregunté. Si las llego a tomar
que hubiera sido de mí. Tengo que tener más cuidado cuando
esté en un hospital. Si es preciso pediría protección
policial, aunque de nada me serviría. Sé que hay cosas
que la repito una y otra vez, pero es que tengo que hacerlo así,
y no se enteran, o mejor dicho no quieren. Sé que lo que me propongo
es muy arriesgado. Hay demasiados nombres y apellidos, pero sé
muy bien lo que hago. Ellos se lo han buscado, esto y más. Sé
que ver esto editado va a ser una gran lucha y sacrificio, porque encontrar
un valiente que sea capaz de hacerlo me va a ser difícil. Quiero
publicarlo tal y como está, ni poner ni quitar nada. Voy a tener
que luchar mucho hasta que lo encuentre, pero estoy segura de que tarde
lo que tarde lo encontraré. Yo creo que no hay derecho a lo que
me han hecho, y me están haciendo aún hoy, que con 36
años estoy peor que si tuviera 80 años. Y si no fuera
por como soy, estaría en una cama sin moverme. He tenido una
recaída muy grande y estoy muy mal con el pie, y nadie quiere
saber nada. Uno me ha dicho que tengo el pie en las últimas.
Tengo unos dolores terribles, inhumanos de aguantar más todavía
que cuando me operaron en Madrid. Entonces me lo quitaron un poco. Ahora
estoy peor. Llevo así uno 20 días y no se lo he dicho
a nadie, sólo a los de la Administración, que por su culpa
me veo así. Yo creo que algo se me ha roto por dentro. El médico
dice que no, pero yo sé que si porque con radiografías
no se ve si ha sido un tendón o un ligamento u otra cosa. Así
lo tengo muy hinchado, así me acuesto y me levanto igual. La
medicina que me han mandado entre las del brazo y esa me cuesta casi
8.000 Ptas. y no puedo comprarla. No tengo dinero, tengo, pero no me
lo puedo gastar. Tengo lo justo para pagar dos meses del piso y medio
comer, a pesar de lo mal que estoy, porque poner el pie en el suelo
es rabiar y ya menos, o me he acostumbrado al terrible dolor que puedo
andar mejor. Acostumbrarse al dolor es muy duro. Yo ya como llevo toda
mi vida... Pero jamás te acabas de acostumbrar. Lo único
que lo acepto y no dejo que me hunda y no tomo ni un calmante, sigo
adelante, antes con agua fría o colonia, medio lo podía
soportar, ahora ni eso, pero no me va a hundir y sigo como si no pasara
nada.
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Con
estas pastillas intentaron ya no sé si drogarme o matarme.
Porque me lo dieron y jamás me dieron explicaciones. La
llevo guardando desde el 87 y aunque casi no me quedan, las seguiré
guardando porque en el diario lo conté todo y tal como
lo tengo escrito está, y fue en el 87 y Paqui, Antonio
y Mª José, ellos lo saben y si quieren contarlo. No las
he comprado ahora.
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MARÍA
VALVERDE SR. DIRECTOR
AP.
DE CORREOS, 176 INSALUD
CÓRDOBA MADRID
Sr.
Director, me es increíble para mi misma lo que me han vuelto
a hacer. Me llamaron de La Paz y me dieron cita para el día 15-02-94
en la segunda planta a las 10:00 horas, y cuando llego y pregunto por
el Dr. Ordóñez para la consulta, es abajo y los miércoles,
no el martes. Subí a la segunda planta y pregunto por él,
y me mandaron a su despacho. Cual fue mi sorpresa que la secretaria,
sin yo darle mi nombre y la primera vez que la veía, muy estúpida
y con mal genio me dice: "Yo sé quien eres y el Dr. Ordóñez
está en quirófano". Yo le dije que tenía cita
y ella me dijo que era el 16. Esa carpeta la tenía casi cerrada,
no quería que viera lo que allí había. Vale, me
he podido equivocar yo de fecha, aunque estoy totalmente segura que
no, porque sabia ella quien era yo sin darle mi nombre. ¿Por qué
me dijeron la segunda planta cuando era abajo?, ¿Por qué miró
en la carpeta a escondidas de mí?. Yo creo que ahí no
había nada porque no está abajo en el libro de la cita,
porque me dice arriba si la consulta del médico es abajo al W5,
cuando me llamaron no quisieron decir a qué iba y qué
necesitaba. Me voy a la sala de espera, casi dos horas esperando que
subiera el médico, me llama y me llevo otra sorpresa aún
peor. El médico, totalmente despistado, no tenía ni idea
del tema ni se enteraba de lo que yo decía. Yo no sé si
lo estaba haciendo a cosa hecha o realmente no tenía ni idea
del tema ya que mi historial no lo tenía, porque no dijeron que
lo llevara.
¿Qué
guardaba la secretaria tan misteriosamente en la carpeta? Yo no creo
que fuera la cita. De toda la vida está en el libro o con el
historial y el mío no lo tenía. Me dice de reconocerme
la pierna y no tenía camilla y tuvo que salir y buscar otro sitio
donde poder reconocerme y otra vez a esperar; esta vez fue poco rato.
Yo de lo que me dijo poco me creí, porque estaba más obsesionado
con quitarme las cicatrices tan horribles que tenía, que otra
cosa. Yo le dije que eso no me preocupa, sólo quiero que me cure
de una vez por todas y me quite estos terribles dolores. Ya está
bien 24 años. Me dijo que en la rodilla no era necesario hacer
nada, que más o menos todo está bien y que me puedo quitar
el aparato. Otro me dice que si me lo quito se me puede romper la rodilla
y de lo del pie se puede un pequeño retoque; otro me dice partirme
medio pie o cortarme algún dedo. Esto uno por encima él
me tiene que hacer radiografía y quizá resonancia magnética.
Usted
me dirá si esto es normal para mí o si así se puede
confiar. A mí me es imposible confiar ya después de casi
nueve años así, porque me tratan tan inhumanamente, y
usted comprenderá que esto no va a quedar así, y luego
no me diga que soy agresiva y conflictiva. Ustedes me están obligando
y a mucho más que voy a hacer. ¿A esto me ha hecho venir desde
Córdoba? ¿Y por qué me manda ahora al Hospital La Paz,
que he estado unos años queriendo ir y me lo negaron, y me mandaron
al Hospital Ramón y Cajal? Y donde quiero ir ya es a Estados
Unidos. ¿Por qué me hace esto? Sólo quiero que me cure
y jamás me rendiré.
Si
tiene lo que tienen lo hombres y no son unos cobardes por no decirle
lo que sigue, que me hará que se lo diga públicamente,
demuéstremelo, por qué me hicieron esto en La Paz, sólo
esto, respóndame de una puñetera vez. Voy a dejar lo de
Barcelona por ahora.
María
Valverde (16-02-94) NI BAJO TIERRA ME VAIS A CALLAR JAMÁS, JAMÁS
DEJARE DE LUCHAR.
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