|
MI GRAN AMOR, LOS NIÑOS Otro muy especial dedicado a los niños. Éste ya lo pondré más adelante, he cometido graves errores en ellos y sin querer les he hecho daño, me he dado cuenta tarde, pero aún estoy a tiempo de ayudarlos y luchar por ellos, son los seres que más quiero en este mundo. Cuando estaba en el hospital deseaba tanto estar sola, mi familia lo único que hacia era torturarme y hacerme más daño y sufrir y aunque no quería estar sola lo prefería. Cuando iba al médico deseaba tanto entrar sola porque sólo les decía mentiras y a mí no me creía ni me escuchaba y menos dejarme hablar, solo a ella, ahora los niños están solos, no dejan estar a sus padres, es lo que yo deseaba, sé muchas cosas que les hacen y nunca me he preocupado por ellos, ahora me he dado cuenta y voy a luchar por ellos, siempre lo he hecho menos en esto, sé cosas como que les ponen esparadrapo en la boca para que no lloren, a veces malos tratos. Si a nosotros nos hacen, qué les harán a ellos, solos, indefensos, ya contaré más en dicho escrito que va más adelante. Yo creo que no me merezco lo que me hicieron con la rueda de prensa, sólo pretendía poner un poco de paz y justicia a tanta injusticia, darles esos escritos y hablar no de mi sino de la Sanidad en general, por qué me hicieron eso, no lo sé, y mil cosas más. Porque si me coge D. Manuel Gala, estoy peor que con la otra pierna. Se portó muy bien y es muy buen médico, pero que no te coja borracho. Lo supe después de operarme y hace un tiempo me dijeron que lo había pillado un coche y estaba mal. Me dijeron que porque iba borracho. A pesar de esto se ha portado muy bien conmigo. Cuando me ve me saluda y sabe el lío que tengo y a veces le he dado papeles y me apoya y me anima a que siga. Cuando supe lo que le había pasado lo sentí. No sé como estará, de este prefiero callar su nombre. He visto hacer tanta injusticia y a mí misma me han hecho. Llevo días y días escribiendo esto. Hace días que saqué todos los documentos. Los tenía en una caja de seguridad en el banco. No me fío de tenerlo en mi casa. No creí que tuviera tanto y eso que me faltan muchísimos documentos. Esto no tiene que ver con lo que estoy escribiendo. Mi gran amor son los niños. A ellos les he dedicado muchas páginas de mi diario, y esto lo tengo, pero sé que va a tardar mucho en que salga a la luz pública. Quiero ayudarlos y evitar que sigan haciendo más y más daño. Yo tuve una infancia tan terrible que me prometí que jamás le haría daño a un niño ni a nadie. Todo mi dolor y sufrimiento y odio lo convertí en amor y paz para los demás y muy especialmente para los niños. Tengo aquí un reportaje terrible. Su mayor enemigo, sus propios padres y familia y la sociedad. Mucho hablar y ahí queda todo. No hay nadie que haga nada y menos ayudarles. Son violados por sus propios padres o familia o les obligan a prostituirse. Les pegáis a veces hasta la muerte entre otras mil salvajadas y brutalidades. Por qué sois tan inhumanos con vuestros hijos. Cómo sois entonces con los demás. Si sois capaces de pagar por acostaros con una niña o un niño, o peor todavía, los cogéis por la fuerza y los violáis, a veces hasta la muerte, los explotáis en el trabajo. Tantas y tantas injusticias con ellos. Si hacéis esto a seres indefensos que les haréis a los demás. Yo creo que no hay derecho a esto. Dicen que por qué son de clase baja y no son iguales de malos unos como los otros. Yo he estado con la clase alta y he visto malos tratos. Estos todavía peor, pagan y se olvidan que tienen hijos y les da igual cómo se les trate, si bien o mal. La mayoría los tienen completamente abandonados. Por eso hay menos casos en la clase alta. Las chicas que tienen no suelen maltratarlos, hay casos pero muy pocos. Yo creo que esto es una gran injusticia. Luego, si sobreviven, acaban drogadictos o delincuentes o se suicidan, aunque son los menos. Luego se quejan de que cada día hay más y más delincuencia. Los están obligando a eso. En el reportaje siguiente habla del fracaso escolar y el suicidio. El fracaso escolar es la gota que colma el vaso de agua, pero hay muchas cosas más detrás. Sólo ellos saben por qué lo hacen. Yo lo sé, y me pongo en su lugar y los comprendo. Los máximos culpables son los padres. Conozco un caso de un niño con 16 años. Su padre tenía mucho dinero y no le faltaba de nada, sólo una cosa que no cuesta dinero, el cariño, el amor de su padre, su comprensión. Se sienten tan solos y vacíos y tan mal que han acabado con su vida. Al mínimo problema, se meten en el mundo de la droga. Yo he vivido con ellos y sólo me tenían a mí. Los padres, de adorno. Había veces en que eran tonterías y pegos, pero para ellos significaba mucho y necesitaban contarlo, y que lo escucharan, y no tenían a nadie, sólo a mí. Para el padre, el partido de fútbol era más importante que su hijo. La madre, en el salón de belleza o con la amiga. Ellos los últimos o nunca. Luego les exigen tantísimo en los exámenes, que hay otro que aunque tengo mucho dinero vive en la miseria. Y si saca buenas notas, le compran una moto u otra cosa. O para presumir que su hijo a sacado las mejores notas, le presiona tanto que cuando no las saca se hunde, y como no tiene a nadie, sólo le dejan una salida. Son tantísimas cosas. ¿Tanto os cuenta darle un poco de cariño, amor y comprensión, y sobre todo paciencia y saberlo escuchar?. Es más fácil darle cuatro voces y callarlo o conectarlo a la TV o a los videojuegos y olvidarlo. Así no os molesta. Os da igual que vea cosas educativas o de violencia, que es lo que hay ahora. Ellos no tienen ni voz ni voto. Nadie los cree y menos los escuchan. Siempre son los malos. Los padres son perfectos, aunque los maten o violen, entre otras mil injusticias. Yo creo que también tienen sus derechos, aunque nadie se los respete. ¿Hasta cuándo los vais a estar torturando? Tanto daño causa una paliza como una palabra, es igual de doloroso y traumático. ¿Hasta cuándo los vais a estar obligando a que se suiciden, o a que cojan el camino de la droga y la delincuencia?. Me he encontrado alguna carta de amigas, sobre todo de Carmeli. Ella era una de las pocas a las que se le podía contar casi todo. Me podía desahogar con ella, compartir mi sufrimiento. Tenía otras amigas y también tenía muchas cartas, aunque casi no me quedan. Eran maravillosas, me gustaría verla de nuevo y contarle mi alegría y pena, el sufrimiento sigue, pero ya de otra manera. Otra cosa que me he encontrado son las pastillas con las que quisieron drogarme en el Hospital General. Casi no me queda, sólo de dos clases, y me dieron por lo menos de tres. No tienen nombre, pero fui a la farmacia y de una sí me la dieron, y son TRYPT 20L 75 M.G. COMP. Le pregunté que cuánto era lo normal, me dijo dos o tres, yo le dije que qué pasaba si se tomaban 5 ó 6, y me dijo que con dos se duerme a un caballo. Es una de las más fuertes de psiquiatría. Si entre el día y la noche me daban 10 u 11, o más... Claro, a mí no me hacían efecto, si no me las tomaba. Y ellos me daban más y más. Una vez me drogaron con dos. No mientras pueda evitarlo. Y si estas son fuertes cómo serán las otras, que de media me daban media y luego entera y media más, y las otras que he perdido, por qué me las dieron sin ninguna explicación, y con qué intenciones. Para mí lo que digo. Las otras quería analizarlas, pero lo tengo difícil. Me han dicho que en Sevilla hay un laboratorio, pero que se dedican más a cosas de crímenes, y a esto no lo saben. Tengo que llamar a Madrid, pero me costaría muy caro. Cuanto tenga dinero llamaré y lo intentaré. Esto ya lo explico en otros documentos o escritos, lo mismo que en 1992 intentaron matarme. SOLIDARIDAD CON LOS MÁS INDEFENSOS. LOS NIÑOS EN LOS HOSPITALES. Soy una afectada de errores médicos, llevo 24 años en los hospitales. Mi infancia fue terrible, mi familia no se preocupó de mí, unos médicos inhumanos me utilizaron para hacer experimentos; hasta que fui mayor y dije basta. En tantos años he visto casos terribles con los niños y absolutamente nadie se preocupaba de ellos ni siquiera sus propios padres. Aunque lo quiera yo no tengo hijos, pero me dije un día que jamás le haría daño a un niño ni mío ni de nadie. La infancia tan terrible que tuve, yo si pudiera la iba a evitar. Mi pasión y mi gran amor hacia los niños, y ya que nadie lo hace voy a luchar por ellos. Yo y mi caso se da poco, no deseaba que estuviera mi familia, pero hay muchos niños que sí y necesitan a sus padres para que estén con ellos. Yo también lo deseaba pero era como era y quería mejor estar sola. Esto se lo digo a todos los padres del mundo, quizás nunca habéis tenido un hijo en el hospital, pero quién sabe si mañana por desgracia lo tenéis. Luchad por los padres que lo tienen, decid que lo pasáis muy mal, cuando tenéis un hijo en el hospital tenéis que pensar en ese niño que lo coge una persona extraña, a veces es muy cariñosa, comprensiva e intenta calmarlo, pero muchas veces no es así, sino estúpida, te chilla y a veces te da una guantada, te pincha, te hace un montón de pruebas (a veces muy dolorosas), te pone suero y te ata de pies y manos. Hace pocos días fui al hospital a ver el hijo de una amiga y salí llorando, había una niña con tres añitos con suero y atada de pies y manos, de tanto moverse tenía heridas en la muñeca, los ojitos hundidos y ronca de tantísimo llorar, intenté calmarla pero no había manera. Si realmente queréis a vuestros hijos ¿por qué no lucháis para quedaros con ellos, en vez de tenerlos atados?, así sí que es inhumano ¿por qué no estáis con ellos, le cogéis la mano y los calmáis en vez de dejarlos abandonados a unos extraños? Yo tengo treinta y cinco años, hace poco estuve en un hospital con suero y no lo puedo soportar, es superior a mis fuerzas, cuanto más ellos tan pequeñitos y encima atados de pies y manos, ponéos en su lugar en vez de ser tan egoístas y decir que pasáis mucho, no os podéis imaginar lo que ellos sufren y pasar la noche dando vueltas por un pasillo no es la que ellos pasan con dolores a veces terribles, aguantando el suero, y que nadie les escucha. No os podéis imaginar lo terrible que lo pasan. Luego, a la hora de la visita los veis tranquilos, peinados y con colonia, esa no es la realidad. Si lo cogéis por sorpresa se ve otra cosa, no es siempre así, pero muchas veces sí, se hacen pipí pasan horas y no los cambian, si vomitan igual, si se quejan esperan a la hora de la visita para darles algo. Esto no es siempre así, pero se da demasiadas veces y muchas cosas más. Me han dado un tratamiento equivocado y les he dicho que eso no era, aunque, a veces no me creían. Miran mi historial y tenía yo razón con 2-5 u 8 añitos no se pueden defender, hagan lo que hagan están indefensos. Si queréis que vuestros hijos, como yo les quiero y adoro sin conocerlos luchad por estar con ellos y no los abandonéis así. Yo voy a luchar por ellos, pero poco puedo hacer. Si tuviera un hijo en un hospital juntaría Roma con Santiago y no lo dejaría sólo. Lanzo este mensaje a los padres tanto como si tenéis como si no en los hospitales, luchad y estar con ellos, no los dejéis solos, es horrible, os lo digo por propia experiencia, tenéis mi apoyo y en lo que pueda luchar lucharé y os ayudaré, podéis contar conmigo, que aunque no sea madre soy más que si lo fuera. ¿Por qué tenéis los niños con las niñas en la misma habitación, con cuatro, ocho y nueve años, y más tanto a las niñas como a los niños les da vergüenza que los laven o les hagan otra cosa?, ¿Por qué no les respetan su intimidad, y los tienen a las niñas en una habitación y a los niños en otra? Son pequeños y no se pueden defender, yo creo, que tienen los mismos derechos que nosotros; ¿por qué no se les respeta? Si realmente los queréis luchad por ellos, no sólo en esto sino en todos los sentidos, son los más perjudicados del mundo y los que más daño se les hace sufrir. NIÑOS EN PELIGRO LA VIOLENCIA QUE DESTROZA VIDAS INOCENTES TORTURAS, SADISMO, INCLUSO LA MUERTE... EN LOS EE.UU., UN MUERTO DIARIO, EN ESPAÑA, UNOS 50 ANUALES. La violencia ejercida contra los niños está tristemente de actualidad en todo el mundo que llamamos "civilizado", habiéndose llegado ya a límites realmente monstruosos. No son sólo desconocidos los que agreden, castigan y violan a los niños, sino también sus propios padres y familiares. Sí, y muchos de los que se quedarán indignadamente boquiabiertos leyendo este reportaje en alguna ocasión han contemplado un acto de violencia contra un niño con la mayor indiferencia del mundo. Pues créannos, queridos lectores, tan culpable es el que ejecuta la acción violenta como el que la consiente sin intentar evitarla. ¡Denúncienla, por amor a estos niños!. Más de doce millones de niños mueren al año. La mayoría de ellos pertenecen a familias absolutamente pobres. Tres de cada diez, mueren antes de los cinco años. Apenas uno de cada diez verá en su vida a un asistente sanitario o será vacunado contra enfermedades y lo más seguro es que sólo la mitad de ellos llegue a saber leer y escribir. Todo esto lo asegura un informe de la UNICEF que trágicamente, desgraciadamente, se cumplirá... Pero no sólo es UNICEF la que "anuncia o denuncia" el triste futuro de estos niños. "Amnistía Internacional" denuncia malos tratos, cárcel, torturas a niños calificándolos de "vergüenza de la humanidad"... En este informe de la asociación titulado "Children" (Niños) se citan casos como el Veneque Duclairon, de Haití, once años y encarcelada en el 69 con un grupo de campesinos... "probablemente muerta en la penitenciaria". Carlos Oyarce, trece años detenido en Chile en el 73. Nada más se supo y la madre moría de cáncer en el 77 sin saber nada más de él. La lista sigue trágicamente... ¿Casos aislados, lejanos...? No, desgraciadamente el niño, no sólo el niño pobre del que hablan los informes de UNICEF, debe enfrentarse con "enemigos" tan peligrosos como enfermedades o escasez de alimentos. El niño, aunque resulte difícil de creer, sufre malos tratos a lo largo de su vida, sobre todo antes de cumplir los siete años que es cuando resulta más indefenso y lo que es aún peor; en un gran número de casos son los propios padres quienes se los infringen... Los malos tratos a los que el niño está sometido no son sólo físicos sino que los hay psíquicos (aún más peligrosos...) y los encuentra en casa, la escuela, su vida en la calle o el mismo trabajo... porque en el mundo hay niños, muchos niños que trabajan y en condiciones infrahumanas... Sirva como ejemplo el libro escrito por el inglés James Callis, "Child workers today", en el que habla de niños en campos de cultivo estadounidenses repletos de insecticidas, otros que trabajan de vigías en los Andes en fábricas textiles de Marruecos. Gran cantidad de ellos están en el campo con apenas cinco años de edad por un mísero sueldo, sin acceso a la educación y mal alimentados... Dejemos el tema del "trabajo" para otra ocasión y vayamos a los niños que sufren la tortura, el dolor, los malos tratos en su hogar de su padres o de sus familiares, los niños que llegarán a perder la vida o a quedar profundamente marcados de cara al futuro... LOS "ACCIDENTES TONTOS". Se calcula que mil quinientos niños españoles mueren al año, aproximadamente, a causa de lo que se llama "accidentes tontos". Estos accidentes que en opinión de los expertos podrían evitarse en muchos casos van desde las quemaduras, ahogamientos por meter la cabeza en una bolsa de plástico, ingestión de medicamentos, puertas de cristal rotas, ventanas bajas sin protección, objetos cortantes o punzantes, llevar al niño en el asiento delantero, y un largo etcétera... Pero lo trágico es que entre estos padres que desconsolados lloran la muerte o el trágico accidente de su pequeño por cualquiera de esos motivos, en más de una ocasión la policía detecta al padre que "intenta disimular" lo que hizo con su niño... ¿Intentan disimular...? Sí, lo intentan y muchos lo consiguen. Disimulan las quemaduras que hicieron al pequeño o la violencia, los pinchazos y un terrible etcétera que mentes calificadas de normales practican... Los facultativos de la Clínica del Niño Jesús, de Sabadell, se negaron a certificar la muerte de aquel niño que les habían llevado y dieron parte al Juzgado de Guardia. La criatura fue llevada al centro por su padre que aseguraba haberle encontrado en aquel estado a la vuelta de un viaje de una semana. El niño de 16 meses sólo pesaba tres kilos y el parte médico lo calificaba de "apaleado, con fracturas en ambos fémur -una de ellas muy anterior a la otra...-, fisura de cráneo, quemaduras de cigarrillos en la oreja y varios hematomas por todo el cuerpo. Los que tenía en la cara habían sido disimulados con maquillaje...". Llamados los padres a declarar la madre, María Dolores A., de 33 años, dijo que "la muerte se debió producir al caer el niño de brazos de unos vecinos". El padre no sabía nada de nada. Se supo luego por vecinos que el niño había estado alimentado durante un mes con agua y pan, que la hermana pequeña de dos años estaba totalmente desnutrida. Sucedía en el año 74 en Sabadell... ¿Y EL INSTINTO PATERNAL...? Ante noticias de este tipo es más fácil negarse a ver y creer que aceptar la realidad. Realidad que está en total oposición al instinto materno o paterno, realidad que choca con cualquier lógica. Cuesta creer que aquellos que están más obligados a cuidar al niño sean quienes lo torturen, sus padres y por eso, cuando en alguna ocasión hemos oído gritos o lloros en una casa se hace "oídos sordos" al hecho... Pero sucede y las estadísticas dicen que en un 90% de los casos son niños que aún no han cumplido los 3 o 4 años de edad. Y estas cicatrices no sólo dejan marca en el cuerpo, que quizá con el tiempo se borren, sino que en la mayoría de los casos no podrán ser nunca borradas del alma del pequeño. En la Inglaterra del siglo XIX, las compañías funerarias daban una cantidad de dinero a los padres que perdían a un hijo asegurado. Esto hizo que muchas gentes los mataran para cobrar esa cifra, notándose además que "morían" más niñas que niños... por la inutilidad de éstas en el trabajo del campo. Fue tal el "abuso" que el Gobierno dictó una ley por la que se obligaba a presentar un certificado médico sobre la causa de la defunción. Sin él no se podía cobrar... Ya en nuestros tiempos, he sido testigo de cómo en algunos países, Turquía, Irán, Afganistán, los padres empujan a sus niños a la calzada, bajo las ruedas de un coche -si es extranjero mejor...- para luego gritarle y pedirle una fuerte suma de dinero "por olvidar el hecho". Mientras el niño, en una acera o cuneta, llora su pierna rota o quizá la muerte silenciosa... En el año 69, en la pensión que hay en el número 10 de la calle Duque de la Victoria, de Barcelona, un matrimonio que se alojaba con tres hijos pequeños, golpeó y quemó a uno de ellos hasta que se le tuvo que llevar al Clínico de Barcelona. Las peleas entre ambos cónyuges acabaron siendo el detonante que les lanzó sobre los niños. Cuando el pequeño Armando era preguntado en el hospital por el origen de sus golpes y quemaduras sólo decía. "Papá, ha sido papá...". Los padres pasaron a disposición de la policía... ¿SADIDOS... MANIACOS?. No son sensacionalismos del que escribe, son hechos reales como las fotos que ilustran el trabajo, como las denuncias que recibe la policía o como los datos estadísticos de doctores e investigadores que trabajaron en el tema. Dicen estos datos que el 9% de los "torturadores" examinados tenían formación universitaria y el 60% de los mismos tenía una formación superior a la normal o media común. Y aunque parezca incierto sólo un uno por ciento se pudo calificar de padecer enfermedades psiquiátricas y sólo el 1,5% se le podía calificar de sádico en el más amplio sentido de la palabra. La crueldad descubierta en las investigaciones es tan aterradora que es impresionante pensar que la gran mayoría de estos casos de malos tratos no llegan nunca a conocimiento de la justicia ya que son los propios padres causantes del hecho, los que la ocultan. Y es que estos hechos se suelen producir en el seno de una esfera reducida, familiar en la que faltan testigos o si los hay son hermanos, parientes o el propio cónyuge que dice "ocultar el hecho"... Según datos, quizás un poco alarmistas, se cree que en España fallecen cada año de 60 a 70 niños por malos tratos. De un análisis comparativo con otros países democráticos y occidentales, se saca la conclusión de que los padres españoles son los que mejor tratan a sus hijos. En Inglaterra por ejemplo, cada día un niño de menos de cinco años es objeto de malos tratos y en los Estados Unidos fallece cada día un niño por malos tratos. En Alemania, finalmente, cada año son 7.000 los pequeños que reciben malos tratos "oficialmente". LA EDAD PREESCOLAR. Joaquín Tresserras Bagés, de tres años, residente en Gerona moría a causa del continuo pateo y quemaduras de mechero que le produjo su padrastro durante un martirio que duró dos meses. El hecho ocurrió en Gerona, en noviembre del 81... "tenía una llaga enorme que le cubría todo el costado izquierdo producida por reiteradas quemaduras -decía un artículo de prensa- los riñones reventados y su vientre era una masa morada por las palizas". Todo esto venía del parte médico y el informe de la policía añadía que "su hermano gemelo también se encuentra en una situación precaria, con señales de quemaduras y golpes por todo el cuerpo, especialmente en las piernas..." Era otro niño muerto por una persona que sólo tenía de humano el aspecto exterior... Y el problema terrible es que en niños de edad preescolar, que no tienen contacto con nadie, es difícil detectar estos hechos. Y es en esos niños donde más casos se producen... Como Montserrat Pérez Soliño, de ocho años de edad. Cuando la policía llegó a su casa, avisada por un médico que se negaba a certificar la muerte, ya fue tarde. El cadáver inmóvil de la pequeña tenía todos los dientes rotos a golpes de una tabla, le habían quemado las manos con agua hirviendo y con una cuchilla de afeitar le habían producido cortes por todo el cuerpo. Uno de los inspectores que vio a la pequeña manifestaba después... "difícilmente en mi vida veré algo más horrible...". Las torturas y muerte se las había producido el padre de 38 años y una tía de 20... RECUERDEN: EL QUE NO DENUNCIA ESTAS INJUSTICIAS ES IGUALMENTE CULPABLE. EL FRACASO ESCOLAR LLEVA AL SUICIDIO A CUATRO NIÑOS EN MENOS DE UN AÑO. Los ocasionales suicidios de niños y fugas domiciliarias a causa de las malas notas ponen una vez más de actualidad, una cuestión que preocupa a todos: la educación de nuestros hijos. ¿Es buena o no? ¿Son suficientes las calificaciones escolares o, por el contrario, no indican un baremo equilibrado de los conocimientos de un muchacho? ¿Son necesarios los deberes en caso o, simplemente, producen una carga innecesaria en detrimento de la salud mental de un escolar privado de ratos de ocio?. El hecho real es que en Zaragoza una joven de quince años se quitó la vida de un tiro por unas malas calificaciones; en Almería un muchacho se disparó con una escopeta de caza, falleciendo por idéntica causa. Y por las mismas razones se han producido con posterioridad suicidios de adolescentes en Tarrasa (Barcelona) y en Puertollano (Ciudad Real), además de la fuga de sus casas de otros dos menores en la localidad vizcaína de Baracaldo, ya hallados. Todo ello en menos de un año. ¿Es tanta la presión psicológica de padres y profesores que no deja a algunos niños otra salida que el suicidio?. "Al paraíso te llevan los ángeles. A tu llegada te reciban los mártires y te introduzcan en la ciudad santa de Jerusalén". Las frases pronunciadas en el sepelio habían sido, sin duda, muy escogidas por el cura, que terminó el ritual de las exequias con un padrenuestro, coreado por los cientos de personas que habían acudido al cementerio de Puertollano para asistir a la celebración del entierro de Juan Carlos Valero Ramos, de catorce años, quién puso fin a su vida al paso de un tren, dicen que por sacar malas notas. Era aquel un extraño cortejo fúnebre, un cortejo infrecuente en un camposanto. La mayor parte de las personas que formaban la comitiva eran niños que habían recorrido varios kilómetros a pie hasta el cementerio, portando ramos y coronas de flores. Era, en definitiva, un cortejo en el que no se lucían trajes negros, sino trenkas, pantalones, jerseys y anoraks de vivos colores. Desde una hora antes de que comenzara el entierro, los compañeros de Juan Carlos ya habían acudido a aquel lugar, y muchos de ellos protagonizaban escenas de dolor. No podían ocultar sus lágrimas ni sofocar sollozos, como tampoco podían ocultarlas los adultos. A las once y cuarto -un tímido sol intentaba atravesar la neblina reinante-, el féretro de madera era transportado a hombros de alumnos de cursos superiores del Instituto de Enseñanza Media Fray Andrés hasta la sepultura de la familia Valero. El bronco ruido que produjo la gruesa arena de río al caer sobre el ataúd sería el acto final de aquel entierro, que colocó un nudo en la garganta hasta a los más fuertes. Por último, los niños que rodeaban la tumba fueron depositando uno a uno flores de todas clases hasta cubrirla por completo. Y luego, los apretones de mano a la familia y los fuertes abrazos y palmadas a la espalda de un hombre destrozado moralmente: el padre de la víctima. Y también, una muchacha, quinceañera que fuera del camposanto se echó a llorar desconsoladamente contra la blanca tapia. Dicen que era una amiga de Juan Carlos. Buenas notas en E.G.B. En bares, comercios, cafeterías, tabernas, corrillos... es comidilla en Puertollano la horrible muerte de un menor, ocurrida en la madrugada del pasado miércoles. Profesores del centro donde estudiaba el niño no entienden su suicidio, como tampoco lo llegaba a digerir la población ni la familia. ¿A qué grado de desesperación tenía que haber llegado el muchacho para cometer tal locura?. Magnífico estudiante de E.G.B. en el colegio de los Salesianos, Juan Carlos comenzó a decaer en sus estudios al pasar al Instituto. El primero de BUP parecía que le venía grande, pese a los esfuerzos que realizaba. Incluso le había dicho a su padre, Domingo, que no deseaba seguir estudiando; que no servía para ello; que era inútil... El padre, comprensivo, apoyó en todo momento a su hijo mayor e incluso había acudido al Instituto a hablar con sus tutores para que le ayudaran. Cinco suspensos en la última evaluación parece que fueron los desencadenantes de la tragedia. Las notas le habían sido dadas hace tan sólo unos días. Su padre asegura que no hubo regañina familiar, sino razonamientos, en el sentido de que debía seguir estudiando. A toda costa, Domingo Valero deseaba que su hijo prosiguiera con el bachillerato y luego la carrera que quisiera seguir el chico, ya que en su día le serviría de sólida formación intelectual para tomar las riendas de un importante negocio de ferretería que él había logrado crear prácticamente de la nada, tras largos años de esfuerzo. Todas mis esperanzas estaban puestas en él. Deseaba que el día de mañana me ayudara un poco en el negocio. Tenía de todo. Incluso le había enviado tres años a Inglaterra para que estudiara inglés. En diciembre último le había comprado un tocadiscos carísimo; me costó exactamente 435.000 pesetas. Sólo hizo falta que me lo pidiera. Le dije: ¿Te gusta? Pues venga, hombre, vamos a comprarlo. Mire usted, no entiendo esta locura. También tenía dos videos, juegos electrónicos. Incluso el Mercedes que poseo lo compré un poco por él, porque le encantaban los coches. Se sabía todas las marcas, le gustaba la mecánica. Y la música. Le había comprado un órgano hace poco. Mírelo usted. Juan Carlos tenía de todo. No entiendo ¡Dios mío!, cómo ha hecho esto. Quizá un poco tímido. Los amigos de Juan Carlos dicen que era un muchacho estupendo, quizá un poco tímido, y que en la noche anterior a la tragedia uno de ellos había estado con él en su casa, ayudándole a preparar un ejercicio de Matemáticas. En momento alguno advirtió algo extraño en su compañero ni sabía de sus intenciones. En la habitación de Juan Carlos hay dos camas. "Dormía con su hermano Antonio, de diez años, hasta hace pocos días -dice el padre-, pero optamos por separarlos una temporada para que Juan Carlos pudiera estudiar él sólo en esta habitación y hallarse más tranquilo. Antonio adoraba a su hermano, como también la chica, Marta. Les hemos llevado estos días a casa de unos tíos. Domingo Valero, no comprende ni comprenderá nunca el porqué del drama de su hijo. "Era un chico alegre. De drogas, nada. Había una chiquita, Susana, que le llamaba frecuentemente. Parece que le embelesaba. No sé, no sé. El se esforzaba mucho. En mis tiempos los chicos estudiaban y tenían tiempo todavía para jugar. Y ahora en cambio, se traen el trabajo a casa. De entre aquellos chicos de mi quinta hay ingenieros, abogados. Y no estudiaban tanto".
|