¿Un drama por soledad?

Una alta autoridad de Puertollano, cuyo nombre y cargo prefirió dejáramos en el anonimato, comentaba con este redactor: "Hay chicos muy responsables, incluso tienen exceso de responsabilidad. Uno de los graves problemas que padece hoy la sociedad es que estamos rodeados de gente, pero algunas veces nos encontramos muy solos. La falta de comunicación es tremenda".

Se cree que fue el tren Madrid-Badajoz al que se arrojó Juan Carlos. La guadaña de la muerte, esta vez en forma de máquina de acero, segaba la vida de un adolescente, a la altura del kilómetro 212,600 de la vía férrea que discurre paralela a la carretera que conduce a Ciudad Real. Eran las 4:50 de la madrugada. Tres horas después, Serafín Gómez García, maquinista del TER Puertollano-Madrid; ponía en marcha el convoy. Tuvo que detenerlo apenas había recorrido cuatro kilómetros. Delante de él, en la vía, muy cerca de un semáforo, parecía que había restos humanos. El tren aún no había tomado velocidad y la frenada fue suave. Serafín descendió de la máquina y comprobó, horrorizado, que aquellos restos eran de un muchacho. Entre él y varios hombres los apartaron, y luego prosiguieron camino hasta el apeadero de Argamasilla de Calatrava, donde Serafín dio parte del hecho al jefe de estación y éste, a su vez, al puesto de la Guardia Civil de la localidad.

"Si había una carta".

"Nos acostamos a las once y media de la noche -dice el padre de Juan Carlos- y nos levantamos a las siete y media. Cuando mi esposa salió de la ducha se dirigió al cuarto de Juan y regresó de inmediato al cuarto de baño, donde yo me encontraba, para decirme muy asustada que el niño no estaba. Si había una carta. Decía en ella más o menos lo siguiente: "Hay personas que en esta vida no sirven para nada, que no sirven. Voy a hacer un viaje largo del cual no volveré..." Al final de la carta se encomendaba a Jesucristo. Era un muchacho muy religioso. Tenía un amigo salesiano, don Angel, que ahora se encuentra en Salamanca, con el que se carteaba. ¡Qué disgusto se va a llevar el pobre don Angel cuando se entere! ¿La carta? Mire usted, no sé dónde la hemos echado. No la encontramos.

Fernando, un amigo de Juan Carlos, nos dijo a la entrada del cementerio que existía una carta que él no había visto, pero que le habían asegurado que decía: "Tengo mucha soledad aquí y un gran vacío. Voy a hacer un viaje muy largo del cual no regresaré..."

Nada más tenerse noticias del suicidio de Juan Carlos, el director del Instituto Fray Andrés se reunió con algunos profesores. Su conversación, de lo que allí se hablara, no ha trascendido. El jueves por la mañana el centro docente cerró sus puertas durante dos horas para que alumnos y profesorado pudieran asistir al entierro. Al día siguiente por la tarde se hizo lo mismo para que también escolares y educadores asistieran a una misa funeral en la parroquia de la Virgen de Gracia, Patrona de Puertollano.

El jueves las grandes ferreterías Valero, situadas en el paseo de San Gregori y en la calle Gran Capitán, en pleno centro de la ciudad, tenían echados sus cierres y en ellos. Son dramas que están repitiéndose con frecuencia. Y son casos también que el tiempo no debe borrar. Pedagogos, psicólogos, religiosos, sociólogos, profesores y juristas deberían estudiarlos en profundidad para dar una respuesta clara a la tremenda pregunta que nos hacemos todos. ¿Por qué se suicida un niño?.


LOS FACTORES AMBIENTALES PUEDEN SER

DETERMINANTES EN EL SUICIDIO INFANTIL.

Detrás del suicidio de un niño o de un adolescente motivado por un fracaso escolar se encuentra casi siempre un elevado nivel de exigencia por parte de los padres, profesores y del mismo sistema educativo, que no corresponde con las capacidades del joven, así como determinados factores socio-ambientales.

Para el doctor Pedro Villamarzo, psicoanalista y profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca, además de los impulsos congénitos, entre los que figura el instinto de muerte y del posible rechazo, consciente o inconsciente, de los padres al nacimiento del niño, destaca los factores ambientales como causas que provocan el suicidio infanto-juvenil. "Es evidente -nos dice- que los hijos no deseados reciben ya de entrada en su psiquismo una fuerte propensión a la melancolía. En relación con los padres, habría que añadir los niveles de exigencia que éstos imprimen a sus hijos en sus relaciones educativas con los mismos. Son esos elevados niveles de exigencia que el niño interioriza mediante su estructura superyoica los que agudizan los conflictos entre las capacidades reales del niño y los niveles de aspiración para los que se le ha educado. Es, por tanto, un fallo de la familia marcar elevadas cotas, sobre todo, cuando el pequeño, por su escasa capacidad intelectual o por sus problemas emocionales, no puede obtener tan altos rendimientos.

En relación con estos factores etiológicos ambientales, el profesor Villamarzo destaca también la incidencia de una sociedad consumista e industrial como la nuestra, en la que la competitividad y el triunfo social están considerados como elementos fundamentales de realización personal y de supervivencia. En cuanto a la incidencia del sistema educativo, desde una perspectiva psicoanalítica, éste actuaría más bien como causa desencadenante más que como verdadero motivo de un suicidio. "Parece evidente -puntualiza- que determinados sistemas educativos que fomentan más la exigencia escolar que el estímulo al estudio, cuando inciden en personalidades infanto-juveniles con tendencias depresivas y obsesivos, pueden producir en el niño la vivencia de la gota que colma la medida. Las causas no estarían en el hecho de las calificaciones escolares, sino en la forma de ser del muchacho y también en la personalidad del propio profesor y especialmente en el tipo de relación existente entre éste y sus alumnos.

El período en el que se registran mayor número de suicidios infanto-juveniles se sitúa entre los trece y diecisiete años, en el que se produce una crisis de identidad que conlleva una particular susceptividad en la forma de asimilar el fracaso escolar.

En cuanto a las medidas para prevenir los casos de suicidio, el profesor Villamarzo recomienda a los padres una mayor atención a los hijos. "Todo niño que desde su nacimiento y en los primeros años de su vida se siente acogido y adecuadamente estimulado y exigido respecto a sus metas educativas de todo tipo tiene andado un buen tramo de camino en orden a una estructuración sana de su personalidad que le aleje de tales riesgos".

Por mandato de una secta, un bebé murió sin ser examinado por un médico.

LOS NIÑOS PROTAGONISTAS DEL DRAMA MÁS CRUEL.

Se acaba de descubrir una red de pedofilia que los asesinaba.

El pasado tres de abril, el niño Raphael Ginhoux, francés, de 19 meses, aquejado con un resfriado y con problemas de corazón, perdió la vida. Sus padres lo dejaron morir sin permitir que un médico lo examinara. Pertenecientes a la secta Tabitha’s Place, explicaron su actitud con estas palabras: "Los hijos nos lo ha dado Dios y no podemos confiarlos a cualquiera. La vida que llevamos es la mejor prevención contra las enfermedades".

Raphael pesaba cuatro kilos, la mitad de lo normal en un bebé de su edad. Sus padres, Dagmar y Michel, han sido procesados.

Asesinatos ante una cámara.

Aquí no acaba la crueldad con los más pequeños. Recientemente, dos periodistas británicos han descubierto un negocio de pedofilia que operaba en Amsterdam y cuyo objetivo era secuestrar niños para prostituirlos, torturarlos y asesinarlos ante una cámara. Las películas se vendían a pederastas por unas 700.000 pesetas.

La investigación comenzó cuando la policía holandesa encontró a un adolescente británico pidiendo ayuda para regresar a casa. El muchacho declaró haber sido retenido en un prostíbulo contra su voluntad. Gracias a sus declaraciones se descubrió esta red cuyo cabecilla es un británico llamado Spinks.


KATE BLEWETT: "DESDE QUE DESCUBRÍ "LAS HABITACIONES DE LA MUERTE" NO PUEDO OIR LLORAR A UN NIÑO".

La periodista británica que desveló al mundo la terrible situación de las niñas chinas abandonadas nos explica como y por qué llevó a cabo los reportajes que están conmocionando al mundo.

Kate Blewett es una atractiva mujer de 34 años, cabellos rubios y ojos azules, piel suave y bien tratada por la vida -y los milagros de la estética-, piernas largas y bien formadas y una voz suave y delicada. Su estilo recuerda a Ladi Di. Viéndola pasear por las calles de moda de Londres nadie podría imaginar que esta mujer pasó más de dos años de su vida moviéndose por los intrincados resquicios de la burocracia china y de sus rincones más ocultos hasta dar a luz uno de los reportajes más poderosamente conmovedores de la historia de la televisión, en torno a la terrible situación de las niñas abandonadas en los orfanatos chinos, condenadas a una terrible muerte por dejadez, inanición e incluso muerte provocada. Nos referimos, como ya han podido deducir, al documental conocido internacionalmente como "Las habitaciones de la muerte".

Ella fue quien sacó a la luz por primera vez una realidad que ha conmocionado al mundo -provocando sólo en nuestro país una lista de más de 500 solicitudes de adopción de niñas chinas en las últimas semanas-, abriendo así la puerta a una serie de investigaciones oficiales y extraoficiales que se han traducido en nuevos reportajes. Entre ellos, ha vuelto a sacudir las conciencias de la opinión pública el último emitido por TV3 (en el programa "60 minuts") y TVE ("Documentos TV"), en el que una de las antiguas empleadas del tristemente célebre Instituto de Shangai -uno de los polémicos orfanatos-, la doctora Zhang Shuyun, aporta escalofriantes fotografías y cifras de criaturas desaparecidas, junto al testimonio de uno de los huérfanos supervivientes del citado centro. Esta segunda parte de "Las habitaciones de la muerte" ha sido realizado también por Kate Blewett, en colaboración con otro periodista, Brian Woods.

"La situación era arriesgada y pasamos mucho miedo".

- ¿Recuerdas cómo empezó todo?.

- Me encontraba en Hong Kong, en 1993, cuando leí un artículo del periodista Peter Woolrich sobre la terrible situación de los orfanatos chinos. Me impresionó mucho, pero no podía acabar de creérmelo del todo, así que me decidí a ir a China a ver si todo eso era verdad. Y pronto descubrí que sí lo era.

- ¿Cómo entraste en contacto tú personalmente con la situación de las niñas abandonadas?.

- Al principio me puse en contacto con Peter Woolrich, quien nos acompañaba como "cameraman" -con una cámara oculta en un bolso- a mi colega Brian Woods y a mí. Nos hacíamos pasar por trabajadores de los orfanatos occidentales, a fin de tener acceso a las instalaciones interiores. No voy a negar qué éramos conscientes de que la situación era muy arriesgada y peligrosa, y que a menudo sentíamos miedo. Pero cuando empezamos a ver las primeras imágenes estremecedoras de las niñas abandonadas el miedo por tu propia vida pasa a segundo término.

-¿Recuerdas cuál fue la primera imagen que te convenció de que lo que habías leído acerca de la situación de las niñas abandonadas era cierto?.

- Nunca olvidaré la primera imagen aterradora que mis ojos vieron en uno de esos centros -recuerda Kate-, cuando me encontré con la pequeña Mei-Ming escondida bajo una sábana sucia, en una oscura habitación que olía a orina, defecaciones, cuerpos sucios y carne enferma.


MINAS MARIPOSA: LOS JUGUETES DE LA MUERTE.

Una de las atrocidades mayores con las que se enfrenta la humanidad es la colocación de minas antipersonales en diversos puntos de la tierra, tal como ya venimos reflejando en nuestra revista desde hace algunas semanas. Son artefactos destinados a matar y mutilar seres humanos, adultos y niños, como refleja esta escalofriante entrevista con el biólogo Jordi Raich, responsable de logística de Médicos sin fronteras. Una vez más nuestra revista se adhiere a la campaña de concienciación sobre esta terrible lacra humana, denunciando en este y en los próximos números de "Pronto" unos hechos que nadie debe ignorar y que solo podrán erradicarse si todos aportamos nuestro granito de arena.

Viajero impenitente y curioso desde muy joven, Jordi Raich es ahora, a sus 31 años, logístico de Médicos Sin Fronteras. Ha puesto sus pies en montones de países estudiando, preparando y organizando programas de ayuda humanitaria que ayuden a paliar la indiferencia a la que el mundo somete la mayor parte de los países del Tercer Mundo. Desde 1987 ha trabajado en diferentes proyectos en Bolivia, Perú, El Salvador, Guatemala, la ex-Yugoslavia, Kenia, Somalia, Ruanda, Mauritania, Mozambique, Guinea Ecuatorial, Angola, Afganistán...

Y en lugares como la ex-Yugoslavia, Ruanda, Angola, Mozambique o Afganistán, fuertemente minados, ha podido comprobar la ruindad que hay que tener para conducir a un país a la muerte y al dolor de sus gentes y para sembrar el miedo a poner el pie donde no deben, o coger un juguete que se ha creado especialmente para ellos, pero que no sirve para jugar...

Tiene apariencia de explorador aventajado, de apasionado estudiante de todo lo que ocurre a su alrededor. Y de persona que ha creado unos criterios sólidos. Como sólida es "la cuerda" que dice tener todavía "para rato" para ir de país en país.

- Has estado en Afganistán, el país más minado del mundo y donde se calcula que hay entre 10 y 15 millones de minas diseminadas por sus tierras. La tragedia allí debe estar bien presente...

- La tragedia está presente en todas partes donde hay minas. De los países que conozco, las gentes de Mozambique, Angola y Afganistán son las que más obsesión tienen. En Afganistán hay 16 millones de personas: sólo hay que echar la cuenta de cuántos quedarían si cada uno pisara una mina, teniendo presente que una sola mina puede afectar a un montón de personas.

En 1979, los soviéticos invadieron Afganistán y se retiraron en 1989. Durante esos 10 años, las fracciones internas afganas estuvieron unidas frente al enemigo común pero, tras la retirada soviética, empezaron a luchar entre ellos y sembraron los campos de minas, impidiendo que los rebaños crucen el país y los agricultores cultiven las tierras sin peligro.

- ¿Qué zonas del país son las que están más minadas?.

- Se ha minado todo y, por ejemplo, las minas que se han lanzado en los ríos se mueven a lo largo del cauce, y lo mismo sucede cuando llueve, por eso, aunque se vaya desminando, nada es seguro. Se minan los lados de la carretera, se mina un punto donde llegas con el coche, o el tractor, o el camello y no te queda más remedio que girar en U; minas zonas donde la gente acude a refugiarse cuando hay bombardeos aéreos. Lo minan todo: desde las conducciones de agua hasta los patios y jardines de los hospitales. En Afganistán teníamos minado el patio del hospital, con un montón de gente entrando y saliendo todo el día, y teníamos que ir por los pasillitos de cemento que habíamos arreglado.

- Es el colmo de la indignidad humana...

- Es la exageración en todo: en gente que muere, en gente que queda mutilada para el resto de sus días, ciega, sorda... Es el colmo porque los hacen morir, además, de inanición, ya que no pueden cultivar alimentos y comer; y ni siquiera pueden salir a buscar su comida porque significa arriesgarse a pisar una mina. Y hay más colmos todavía: son los que crea el ingenio de los hombres para que, incluso una población que sabe que hay minas y trata de evitarlas, vaya hasta ellas, como una mina alucinante, superchiquita, con forma de ala de mariposa y de color verde fosforescente, que tiran a miles y van volando, hasta que se posan en el suelo. Y al ser verde fosforito se ve mucho, es una mina de superficie. A los niños les encanta. Ven una cosita verde que les llama la atención, la cogen del suelo, la aprietan y explota. No ha sido diseñada para matar al niño sino para arrancarle una mano, o las dos, o el brazo, o dejarlo ciego, o destrozarle la cara...

- ¿Cuántos más colmos hay?.

- Hay muchos. Demasiados. Otro es el "booby-trap" (booby significa "persona estúpida" y trap "trampa") que consiste en conectar minas a algo que pueda llamar la atención: los soldados encuentran un arma aparentemente abandonada y ¡bum!, explota la mina. O se conectan minas a cadáveres: ves un muerto que es de tu familia, vas a recogerlo para enterrarlo y lo han conectado a una mina. O, peor todavía, conectan minas a comida en zonas donde hay mucha hambre: la gente desesperada, ve un trozo de pan y se lanza a agarrarlo. Afganistán, además, es un país muy desértico, hay pocos pozos de agua y suelen colocar minas junto a ellos...

-¿Cómo afecta a la población el vivir en este infierno continuado?.

- El impacto moral y psicológico es tremendo para el resto de la población que ve todo el día por las calles gentes sin manos, sin piernas, ciega... Además, crea un grave problema económico. Un país lleno de mutilados significa que los tienes que curar, que no pueden trabajar y comer. Todo esto supone un retraso económico impresionante.

- ¿Son difíciles de detectar las minas?.

- Hay minas que es casi imposible detectarlas. Las minas "mariposa", por ejemplo, son líquidas y la única pieza de metal que tienen pesa menos de 1 gramo, por lo que un detector de metales ni se entera. Se utilizan perros que huelen el explosivo porque han sido preparados para ello, pero son muy escasos y valen una fortuna.

- En Afganistán, ¿quiénes son los principales afectados?.

- Allí, sobre todo, los hombres y los niños varones. Las mujeres y las niñas, al ser un país islámico, apenas salen de casa. Los niños son los que corren los mayores riesgos porque son ellos, generalmente, los que se encargan de llevar el ganado a pastar. Y luego, hay muchos niños que, jugando, se meten en los campos, sin darse cuenta del peligro que corren.

Por increíble que parezca, la solución existe. Será lenta, muy lenta y dura, más que dura, quizá patéticamente tardía. Pero es posible si se prohibe radicalmente la fabricación de esos artefactos traicioneros y pérfidos que provocan masacres sin sentido. El fin de las guerras no tiene que significar que empiece para sus gentes ese otro calvario. Las minas son los eternos vigilantes asesinos. No duermen nunca y siempre están al acecho: sólo esperan que un pie las active o que un niño las coja, sólo porque es un niño y ha nacido con derecho a jugar.


Parece mentira que ante tanta injusticia tampoco haya solidaridad y menos humanidad. Sólo del 100%, el 5% la tienen, los demás no. Parece mentira que este 95% sean tan inhumanos y mil cosas más, que ante esto seáis tan crueles y os de igual esto y no hagáis nada. Es indignante e inhumano que ante el descenso de unos equipos de fútbol, se haya echado, prácticamente, España entera a la calle para dar su apoyo y que pudiera seguir en primera división y, lo que han hecho es, desde luego, algo increíble. Más o menos han batido los récords de manifestaciones entre otras cosas y todos los medios de comunicación se han volcado con ellos, contra. Sin embargo, para salvar estas vidas y ayudarlos no se hace prácticamente nada, qué sólo lo haga ese 5% el resto ponen barreras, sólo eso, y por el fútbol, ¡la que han liado!. Y fueron todos a una y lo consiguieron. Y para salvar una vida, que os da igual que mueran cinco o que mueran millones. ¿Qué sois?.

No tengo nada en contra del fútbol, no me gusta pero respeto a quién le guste. Lo que sí insisto es que me parece inhumano y que me indigna. No sólo España, sino en todo el mundo, más o menos. Sois todos iguales si ante lo que está ocurriendo seguís siendo igual de insolidarios e inhumanos, ¿qué sois?.

¡ Basta ya a que se derramen más lágrimas de los niños! ¡Basta ya a tantas torturas y sufrimientos! ¡Basta ya a tantas atrocidades que les hacéis!

 

Si ante estas fotos sólo os importa el fútbol o la muerte de esta niña tan cruel e inhumana que ha tenido, es una de las miles que muere en esas habitaciones de la muerte, o en otro sitio, da igual. Tan horrible es un sitio como otro.

y como pasáis de ellos y ante el descenso de un equipo os movilizáis de esa manera. Es increíble, no tengo nada contra el fútbol. Ellos a veces aportan un grano de arena. Vosotros nada, ni por esta niña ni por los más de 200 millones de niños esclavos que hay en el mundo, que el próximo año se podría doblar si no se hace nada.

Si tenéis corazón, dónde está y dónde está vuestra humanidad y solidaridad que ante esto os dé igual y no hagáis nada para ayudarlos, sin embargo, para el fútbol luchéis con uñas y dientes. Luchad mejor por la vida y por los niños o de quién sea. No les destruyáis sus sonrisas y menos sus vidas. Basta ya a la insolidaridad, a la injusticia.

Mari Valverde.

No importa su color, su raza o lo que tenga, sea rico o pobre, sean inválidos físico o psíquicos. Esto no importa, solo importan ellos, aunque muy poca gente se preocupe de verdad de ellos. ¿Por qué os importa tan poco la vida de un niño y le hacéis tantísimo daño, y sufrir, que os han hecho ellos para merecer tanto castigo. Yo creo que hay suficientes medidas para no traerlos al mundo y matarlos de una manera tan cruel y tan inhumana, igual los matáis a los pocos días y después no les dais vida.

 

¿Por qué le quitáis esta risa tan bonita e inocente y la convertís en tristeza y pena, lágrimas y mil cosas más de esta manera tan cruel e inhumana, por qué. ¿Cómo podéis destruir y matar a una cosa tan bonita y linda como son los niños que os han hecho para merecer tanto dolor y sufrimiento hasta cuando vais a seguir?. Basta ya.


NIÑOS ESCLAVOS ¿POR QUÉ?

Niños esclavos en las minas colombianas. 200 millones de niños esclavos hay en el mundo, dentro de cinco años habrá 400.

Por qué cerca del año 2.000 sigue aumentando la esclavitud infantil por qué nadie hace nada para parar esta atrocidad, injusticia que se comete con ellos tampoco os importa la vida de un niño que sois capaces de matarlos trabajando con 5 ó 6 añitos como tienen algunos, que hacen los gobiernos y los responsables de esta atrocidad,protege a los culpables y los derechos

de los niños dónde están.

JAMÁS OS ABANDONARÉ

MARI VALVERDE CEREZO



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