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BASTA
YA DE TANTAS GUERRAS Y A TANTO ARMAMENTO Y A OTRAS TERRIBLES INJUSTICIAS
ESCUDOS
HUMANOS.
Un
grupo de cooperantes relata sus experiencias en misiones en las que
se jugaron la vida sin saberlo.
La
aventura, la osadía, el peligro... nada de eso se ajusta a sus
inquietudes. Isabel, Beatriz, Juan y Manuel son cuatro personas sosegadas,
voluntarios de distintas organizaciones, que han pasado por momentos
peligrosos en sus carreras solidarias.
"Cuando
más riesgo corres es cuando crees que no hay peligro, que todo
está tranquilo y no pasa nada". La reflexión es de
Manuel Sánchez, un cooperante de 31 años de Acción
Internacional Contra el Hambre, que dejó la abogacía para
subirse en un camión rumbo a Mostar. Allí estuvo un año
recorriendo los pueblos y aldeas que rodean la ciudad en un proyecto
de seguimiento de niños enfermos. "Había zonas donde
la población estaba aislada. Encontramos pequeños o ancianos
que llevaban meses sin probar bocado y que tiraban de raíces,
perros, gatos...".
En
una de sus visitas a estas aldeas, los francotiradores croatas empezaron
a asediarlos. "Fue angustioso. Volaba un proyectil cada diez segundos".
Se refugiaron en el sótano del cascarón de lo que en tiempos
fue una casa y "nos encontramos a 25 personas, que no formaban
familias porque todas están rotas". Entre ellas, un niño
de seis años que llevaba nueve meses sin hablar, desde que vio
cómo mataban a sus padres. Cuando un tanque blindado español
de las fuerzas de la ONU acudió a rescatarlos, Manuel y sus compañeros
habían conseguido que el niño recuperara el habla. ¿El
milagro?. "Sólo le dimos un trozo de chocolate", dice
Manuel.
En
Alta Verapaz (Guatemala), los habitantes de la comunidad 20 de Octubre
ultimaban los preparativos para celebrar el primer aniversario de la
vuelta a su país tras exiliarse en México por los enfrentamientos
entre el Ejército y la guerrilla. Sólo faltaban diez días
para la fiesta, pero no hubo celebración y sí una matanza:
10 muertos y 18 heridos. Según el Gobierno, los indígenas
provocaron a los soldados; según las víctimas y colectivos
pacifistas, éstos entraron a traición "porque la
paz aún no existe en Guatemala", señalaron.
Muchos
de los que murieron forman parte de las fotografías que Juan
Vicedo y Beatriz Rubio les hicieron y que dentro de poco serán
expuestas. Cuando se acordó que el retorno de los refugiados
a Guatemala estuviera protegido por testigos civiles para evitar problemas,
Intermón puso en marcha un programa y Juan se convirtió
así en un testigo civil. "No hubo ningún contratiempo",
dice este agente comercial de 42 años.
Tres
meses después (al acabar el período máximo de estancia)
le sustituyó Beatriz, quien regresó a Madrid sólo
dos días antes de la matanza. "Allí no eres consciente
de si corres peligro. En el fondo sabes que a los blancos nunca nos
van a hacer nada. Temes por ellos", relata Beatriz. Ella y Juan
siguen enganchados a la solidaridad cotidiana. "La labor que se
hace aquí".
LUDOTECAS
INFANTILES.
Campaña
para conseguir 10.000 juguetes.
Los
socios de Amistad Europea, una organización que trabaja con poblaciones
marginales del Tercer Mundo, van a instalar tres ludotecas infantiles
en Perú, Ecuador y Bolivia para atender las necesidades educativas
de los niños, y van a efectuar diversas campañas de reparto
de juguetes.
El
objetivo es conseguir 10.000 juguetes de toda España y enviarlos
a Sudamérica. Es preferible que estén nuevos, aunque tampoco
rechazarán alguno de segunda mano que esté en buen estado,
y que sean educativos. Abstenerse metralletas, cyborg, guerreros y demás
especies.
La
campaña de recogida comienza el próximo 22 de diciembre
y durará hasta el 28. Si se superan los 10.000 el resto se repartirá
entre los centros infantiles de la Comunidad de Madrid. Lugar de recogida:
Junta Municipal de la Arganzuela. Paseo de la Chopera s/n.
PÁNICO
COLECTIVO EN BANJA LUKA
Los
habitantes de la principal ciudad serbia de Bosnia dudan entre huir
y perder sus hogares o quedarse y arriesgarse a morir.
La
avalancha de miles de refugiados procedentes del noroeste de Bosnia
no es la única amenaza que se cierne sobre el bastión
serbio de Banja Luka. Las fuerzas croatas y del ejército bosnio,
de mayoría musulmana, continúan su avance y están
a punto de conquistar Prijedor, donde se hacinan buena parte de los
desplazados llegados estos días. La toma de esta ciudad, además
de poner en serio peligro la vida a aquellos fugitivos, colocaría
a Banja Luka al alcance de la artillería croata y musulmana.
Decenas de autobuses y camiones con soldados serbios de la antigua Krajina
-reclutados a la fuerza en Serbia- se dirigían el fin de semana
hacia Banja Luka por la carretera del corredor de Posavina.
Las
autoridades serbobosnias luchan desesperadamente por controlar la situación
a pesar de no contar con medios para afrontar un éxodo de proporciones
gigantescas. Las reservas de las organizaciones humanitarias están
bajo mínimos, ya que, a causa de los bombardeos de la OTAN, no
llegan suministros. El primer convoy humanitario del Alto Comisionado
de la ONU para los Refugiados (ACNUR) cruzó la frontera entre
Serbia y Bosnia el sábado por la tarde. Croacia impide el tránsito
de los convoyes hacia Banja Luka a través de su territorio.
La
máxima preocupación de los gobernantes ha sido evitar
la difusión de lo que ocurre en la región de Banja Luka,
cerrada a la prensa extranjera. Ningún periódico extranjero,
a excepción del enviado de EL PAÍS, ha llegado desde el
comienzo de la crisis. Los escasos serbios mantienen estrecha relación
con los militares locales, y algunos visten uniforme. El recelo y la
hostilidad, a veces, hacia los occidentales es palpable tras los bombardeos
de la OTAN, y en más de una ocasión este enviado ha tenido
que aguantar reproches por la participación de aviones españoles
en los ataques de la OTAN.
Es
difícil evitar el pánico colectivo cuando proliferan los
rumores y escasea la información fidedigna. Las largas columnas
de refugiados hielan la sangre. "Estas imágenes no las podré
olvidar en mi vida, nunca imaginé que en mi país ocurriría
esto", se lamenta Danica, vecina de Banja Luka que no sabe si irse
o quedarse. Los refugiados no quieren moverse de Banja Luka o sus alrededores.
Prefieren pasar estos días en sus carromatos junto a las carreteras
de acceso a la ciudad que ser enviados a Sanski Most, Prijedor o cualquier
otra zona que en cuestión de horas o días puede ser un
campo de batalla. Los habitantes de Banja Luka se debaten entre el miedo
a quedarse y el temor a perder su casa en caso de marcharse. En una
situación desesperada, algunos refugiados pueden lanzarse a ocupar
casas, como ya ocurrió cuando se produjo el éxodo de desplazados
de Grahovo y Glamoc. Por si acaso, el Gobierno de la autoproclamada
República Serbia (RS) de Bosnia ha prohibido la salida del territorio
a todos los ciudadanos de la RS.
Los
refugiados no se irán fácilmente porque además
ya no confían en nada ni en nadie. Al igual que los numerosos
combatientes que se mezclan entre las columnas de desplazados. Recibieron
la orden de retirada y todavía no entienden por qué. Hasta
hace cuatro días pertenecían al glorioso ejército
serbio, fuerte, invencible y victorioso. Muchos salieron de Jajce, Bosanski
Petrovac, Drvar, Kljuc o Donji Vakuf con su familia como un refugiado
más. No tienen adónde ir. Sólo les queda un uniforme,
un fusil y la moral por los suelos. Que no les hablen de volver al frente.
Se sienten traicionados por sus líderes Karadzic o Milosevic.
Muchos refugiados llegan a Banja Luka en condiciones pésimas,
según el comisionado de la RS, Slobodan Ecimovic. "Cada
día hay algún muerto", dice, y llama la atención
sobre las bajas en los combates en Jajce y el monte Ozren; allí,
asegura, hay muchos civiles y militares que están totalmente
rodeados por las fuerzas croatas y musulmanas", apunta Ecimovic.
En
el bando serbobosnio, Banja Luka ha mantenido desde el comienzo de la
guerra una gran rivalidad con Pale, sede del Gobierno y el Parlamento.
Ha representado en el conjunto de la república serbia la contestación
al poder frente a la pasividad de Bijeljina o las otras ciudades importantes.
La región de Banja Luka es la más rica de la RS. Por esta
y otras razones, el lider serbobosnio Radovan Karadzic, aunque tiene
su residencia en Pale, viene muy a menudo para cuidar una popularidad
que mantenía hasta fecha reciente.
La
avalancha de refugiados y los reveses en el campo de batalla han provocado
un gran nerviosismo entre la cúpula dirigente de Banja Luka,
donde conviven la mafia (que se ha enriquecido gracias a la guerra bajo
el paraguas del Partido Demócrata Serbio (SDS) de Karadzic),
militares y matones -la guardia personal de Karadzic, entre ellos- que
frecuentan el hotel Bosnia.
Los
intelectuales croatas, musulmanes y serbios de Banja Luka se han ido
de la ciudad porque no aguantaban el clima irrespirable impuesto por
el fanatismo nacionalista y, encima, militarizado. La población
croata y musulmana, que antes de la guerra sumaba el 30%, ha sido diezmada
en sucesivas expulsiones decretadas oficialmente, o por los ataques
de incontrolados. Muchos croatas y musulmanes decidieron quedarse en
la ciudad proclamando su lealtad a las autoridades serbias, pero éstas
no han hecho nada para protegerlos. A partir de 1992 todas las empresas
de Banja Luka fueron obligadas a tener un mínimo del 80% de trabajadores
serbios en plantilla, cifra que más tarde aumentó el 95%.
No queda ninguna mezquita en pie en Banja Luka y las iglesias católicas
han sido reducidas a bombazos.
La
ruta de la destrucción.
En
territorio de la República Serbia de Bosnia el trayecto hasta
Banja Luka empieza en la localidad de Bijeljina, la primera que cayó
en poder de las fuerzas militares serbias, a comienzos de abril de 1992,
antes de que la Unión Europea (UE) y Estados Unidos reconocieran
la independencia de Bosnia-Herzegovina, el 7 de abril. La ciudad no
registró grandes destrozos durante el ataque llevado a cabo por
los paramilitares a Arkan, que expulsaron a todos los musulmanes. Avanzando
por la carretera junto al río Sava se llega a Brcko, donde los
irregulares serbios protagonizaron numerosos excesos contra la población
musulmana, mayoritaria. Buena parte de la ciudad, a orillas del Sava,
está totalmente destruida por los cañonazos. Los serbios
tuvieron que pelear a fondo durante más de seis meses, en otoño
de 1992, hasta conseguir el control permanente del llamado corredor
de Posavina (región del Sava), única vía de comunicación
entre Serbia y Bosnia noroccidental, por la que circulan gran parte
de los suministros.
La
carretera, en paralelo al río, está encajonada entre las
posiciones del ejército de Croacia y las del ejército
bosnio, de mayoría musulmana. El punto más peligroso del
corredor está en Obudovac, a unos cinco kilómetros de
las líneas croatas de Orasje. Los serbios han sido incapaces
en 3 años de guerra de ampliar la anchura del corredor y sacudirse
la amenaza que esta vía pueda ser estrangulada en cualquier momento
por la acción conjunta de croatas y musulmanes.
Siguiendo
hacia Banja Luka, tras varios rodeos para evitar carreteras cortadas
en zonas de combates, se pasa por varios pueblos fantasmas, sin una
sola casa en pie. Eran casi todos de mayoría croata, que en los
primeros compases de la guerra fueron sometidos a un durísimo
castigo de la artillería del antiguo ejército federal.
Se llega a Deventa, localidad mitad serbia y mitad croata. Pocas ciudades,
tal vez Mostar este y zonas de Sarajevo, exhiben el nivel de destrucción
de Deventa, poblada en buena medida por refugiados serbios.
Por
el camino cogemos en autostop a dos hombres de uniforme: Nedjelko Simic,
un albañil de Maglaj que perdió su casa cuando fue tomada
por el ejército bosnio, vuelve al frente tras dos días
de descanso; Sava, de 54 años dentista de profesión, nació
en Zadar, pero tras estallar la guerra en Croacia el régimen
de Tudjman decretó su expulsión por serbio. Cambio su
casa de Zadar por un apartamento de un croata en Banja Luka, ciudad
en la que no había estado en su vida. "Nada se puede comparar
con la ciudad en la que uno ha nacido y crecido, aunque no creo que
nunca regrese a Zadar, a no ser como turista", dice. Hemos llegado
a Banja Luka
A
los niños de la guerra con todo mi cariño.
No
tenéis ningún derecho y menos que os respetan. No tenéis
ni voz ni voto simplemente porque sois niños, sólo tenéis
derecho para que os utilicen como escudos en las cruzadas de las balas
o de las bombas o sino para utilizaros para esos malditos experimentos
químicos, entre otras cosas y miles de atrocidades e injusticias
que cometen con vosotros, y lo peor es que nadie dice basta a estas
atrocidades. Todo el mundo pasa de vosotros, yo no, y aunque no pueda
hacer nada para evitarlo ahora mismo, lo único que puedo hacer
es gritar y decir que basta ya a todo esto. Es lo único que puedo
hacer para que algún día se lea esto y paren de haceros
tantísimo daño y tanto de sufrir, y lucho porque pronto
se pueda leer y así dejen de haceros sufrir y se entere todo
el mundo de que vosotros también sois seres humanos y no sólo
los niños de las guerras sino todos los niños del mundo,
los de los orfanatos chinos, los que están en esas habitaciones
de la muerte esperando eso, una muerte tan cruel e inhumana, como las
que les dan ahí, o como dejarlos morir de hambre y algunos sólo
tienen días de vida, o los niños de los países
árabes, entre otros, que los tienen esclavizados, que tienen
algunos niños como esclavos que no tienen nada más que
dos o tres añitos y los tienen encadenados y obligándoles
a hacer trabajos crueles e inhumanos. Algunos, la gran mayoría,
tienen muy difícil el cumplir los diez añitos de vida
porque, casi todos, mueren antes. Esto también ocurre en Tailandia
y en otros muchos países donde son esclavos y utilizados para
la prostitución y vendidos a otros países para eso. La
mayoría no tienen ni cinco años. Esto mismo también
ocurre en Río de Janeiro, y en otros países, que hacen
cosas como matar por la espalda a los niños que viven en las
calles. Estos países tienen a esos malditos ejércitos,
a los que llaman "Escuadrones de la muerte", en vez de pagar
a estos asesinos por qué no pueden emplear ese dinero para crear
hogares y que puedan recoger a los niños de las calles, pero
no, eso jamás, ellos prefieren seguir matándolos, y a
todo esto se pueden sumar miles de injusticias más, y muchas
cosas que ni siquiera se saben.
Yo
todas las injusticias que sé ya las he contado en lo que les
hice a ellos y una vez más quiero denunciar todas las atrocidades
que les habéis hecho a los niños y desde aquí,
le pregunto a la Asociación de los Derechos Humanos que dónde
están los derechos de los niños, que no se ven por ningún
lado, y a todos los que tenga que ver con los Derechos Humanos decirme,
dónde están lo de los niños, por qué permitís
tantísimas atrocidades e injusticias. Basta ya y dádselo
de una vez. No les hagáis más daño, ellos no tienen
ni voz ni voto porque se lo negáis pero tienen el mismo, y mi
grito de decir basta ya de matar niños, a ellos no los dejáis
hablar y menos los escucháis pero a mí no me vais a callar
y sí me vais a escuchar. Voy a pedir lo que tanto necesitan ellos,
que es aunque sea un poco de cariño, comprensión y sobre
todo mucho amor. Qué han hecho con ellos. Para qué les
odiáis así y sólo queréis destruirlos o
matarlos. Por qué sois tan crueles con ellos, si son maravillosos
y admirables. Por qué les hacéis tantísimo daño
y sufrir. Por qué no le ayudáis a que vivan dignamente
y a que no sufran tantísimo. Por qué hay países
que odian a los niñas a muerte, sin ellas no había vida.
Por qué sois tan malos con ellos. Basta ya de hacerles daño
y dadle sus derechos y respetárselos, que tengan voz y voto y
ya que se los habéis destruido, ayudadlos, a que tengan una vida
digna como se la merecen y no sólo a ellos, sino a todos los
millones de niños que habéis destruido por vuestro egoísmo
de poder y de dinero. No los acabéis de matar y que aún
tengan la posibilidad de cura o mejorar.
Ayudad
a sus padres, para que puedan curarlos y no se mueran. No los condenéis
aún más y no les deis más dolor y al sufrimiento
a toda su vida. Basta ya. Si no sois un gobierno de asesinos, después
de haber hecho esto y mil atrocidades más y luego no los ayudáis.
Decidme lo que sois, sólo buscáis vuestras necesidades,
aunque para eso tengáis que matar así, de forma tan cruel
e inhumana. Basta ya.
HOY...
EN TIEMPO DE CONFLICTOS ARMADOS,
TODO
EMPIEZA... cuando entre dos partes existen diferencias o falta de
acuerdo. Cuando grupos sociales distintos pugnan por imponer o preservar
su identidad étnica o nacional, o desean varias divisiones fronterizas,
o conquistar el poder. Es entonces cuando surgen las luchas y en definitiva
estallan los CONFLICTOS.
Son
muchas las causas que provocan un conflicto y son muchas las consecuencias
que afectan a las VICTIMAS de estos conflictos.
Los
enfrentamientos armados se originan generalmente por: La lucha por el
PODER, como ocurre en SIERRA LEONA, GHANA, LIBERIA, RUANDA, ANGOLA,
YEMEN, SOMALIA, CAMBOYA, TAYIKISTAN e IRAK entre otros países.
La
lucha por el TERRITORIO, como sucede en LIBANO, BOSNIA HERZAGOVINA
o LOS TERRITORIOS OCUPADOS.
Problemas
de MINORIAS, como en MEXICO, MALI, NIGER, SUDAN, BANGLADESH o
BIRMANIA.
Acciones
SEPARATISTAS, como sucede en SENEGAL, TURQUIA, AZERBAIDJAN, CHECHENIA,
IRAK o, entre otros, SRI LANKA.
Las
causas de algunos conflictos son complejas y su origen es en ocasiones
prácticamente desconocido. A veces los motivos vienen tan de
atrás que ya ni los recuerdan los propios afectados.
Ellos
no olvidan en cambio que, a causa del miedo o debido a la destrucción
de su entorno, deben abandonarlo todo y cambiar su emplazamiento para
poder sobrevivir.
MUJERES.
Las
mujeres suelen llevar la peor parte en los conflictos aunque rara vez
participan en ellos. Son víctimas de bombardeos, hambrunas, epidemias,
desplazamientos forzosos, detenciones, torturas y ejecuciones.
Ellas
son el único auxilio y soporte de la familia. En repetidas ocasiones
arriesgan la vida cuando buscan agua y alimentos, recogen leña
en áreas infestadas de minas o bajo bombardeo ininterrumpido.
Durante
los conflictos la tasa de mortalidad de las mujeres embarazadas, de
las que amamantan y de los recién nacidos crece de manera espectacular.
En
muchos conflictos se ha utilizado sistemáticamente la violación
como arma para atemorizar, humillar o destruir comunidades.
NIÑOS
Y NIÑAS.
Las
granadas de mortero, las balas que atraviesan las viviendas, las minas,
la escasez de alimentos y la falta de agua también acechan a
los más pequeños.
Intentar
proteger a los niños en tales circunstancias representa una ingente
tarea.
Hasta
que no se ponga coto a la violencia asesina de los conflictos internos,
zonales o internacionales, la supervivencia de los niños depende,
en gran medida, de la capacidad de las instituciones humanitarias para
asistirlos en el momento y con los medios oportunos.
PRISIONEROS.
En
situaciones de conflicto la vida en cautiverio puede ser particularmente
peligrosa. Los prisioneros de guerra y los detenidos son con frecuencia
aislados de sus familias. Además, son especialmente expuestos
a la tortura y la desaparición.
Frecuentemente
las condiciones de detención son infrahumanas. Hay que esforzarse
para proteger a los detenidos de estos peligros registrando sus datos
y visitándolos regularmente.
REFUGIADOS
Y DESPLAZADOS.
Los
conflictos, desde los más sombríos hasta los más
olvidados, son recordados en ocasiones por la opinión internacional
debido a la oleada de refugiados y desplazados que generan. Aproximadamente
unos 37 millones de personas refugiadas o desplazadas huyen de la guerra
y de la inseguridad. En la actualidad, el control de las poblaciones
es la clave esencial de la mayoría de los conflictos internos.
Amenazados
por la hambruna, la hostilidad y la falta de reconocimiento, los refugiados
y desplazados caen cada vez más en manos de una asistencia insuficiente,
precaria y a menudo incapaz de proteger la dignidad y la supervivencia.
HERIDOS
Y MUTILADOS.
Las
primeras consecuencias durante y después de un conflicto son
las personas heridas y mutiladas que provocan las diferentes armas utilizadas
en los combates.
110
millones de minas antipersonal están aún a la espera de
ser pisadas por algún adulto o niño. La mitad de sus víctimas
fallecen en los minutos siguientes a la explosión. Son pocos
los que llegan a un dispensario médico, y, los que son asistidos
y sobreviven, ven su vida transformada alrededor de una prótesis
y de una constante rehabilitación. Ello reduce sus posibilidades
de trabajo, y de llevar una vida normal.
La
asistencia ortopédica y la rehabilitación no son la solución,
sólo son un remedio a menor escala.
Los
heridos se encuentran protegidos por los cuatros Convenidos de Ginebra
de 1.949. Deberían recibir un trato especial pues no forman parte
de las hostilidades. Deberían ser tratados con humanidad sin
distinción alguna de raza, sexo, nacionalidad, religión
u opiniones diferentes.
Basta
hacer un breve repaso al panorama mundial para darse cuenta de que los
conflictos, en lugar de disminuir, se multiplican continuamente. Tanto
es así que, incapaces de mantener la atención en todos
ellos, los medios de comunicación y la comunidad internacional
van centrando sus esfuerzos sucesivamente sobre los que son más
recientes, dejando a un lado aquéllos que ya no son noticia.
Nosotros,
queremos que las víctimas de los conflictos olvidados se mantengan
vivas en nuestro recuerdo y en nuestra acción solidaria. Por
ello, para que NO LO OLVIDES.
HOY...
en el mundo es posible eliminar a cientos de miles de personas sin
reacción internacional.
Aunque
parezca paradójico, el silencio y el secreto ya no son el arma
ideal para ocultar las atrocidades. Ahora el ruido, el espectáculo
y la exhibición de los males, a pesar de atraer nuestra atención,
sirven a la pronta causa del olvido.
Nosotros
olvidamos. Pero quienes no pueden olvidar son las múltiples víctimas
que siguen sufriendo los efectos de los conflictos. De ellas se ocupaban
antes los medios de comunicación; ahora sólo se ocupa
de ellas el propio sufrimiento.
Sólo
la labor de la SOLIDARIDAD humana, el trabajo de las ONG’s
y el de algunos organismos permite acercar la ayuda a las víctimas
olvidadas de los conflictos.
Sin
noticias en los medios de comunicación, sin imágenes en
la televisión, sin intereses y sin decisiones de la comunidad
internacional, los conflictos sobreviven. Las víctimas que producen,
en su mayoría civiles, quedan presas a merced de una vida de
traumáticas privaciones como refugiados o desplazados, como heridos
o mutilados, como prisioneros, u hostigados por las hambrunas.
HERENCIA
MORTAL.
He
pisado un suelo tan contaminado que ningún hombre o animal podría
vivir mucho tiempo sin poner su vida en peligro. He visitado fábricas
y plantas industriales donde he compartido la desgracia y el sufrimiento
de trabajadores agotados después de haber estado expuestos durante
todo el día al polvo y humos mortales. He llorado con madres
por el sufrimiento inútil de sus hijos, nacidos con malformaciones,
en un mundo sin esperanza....
Las
palabras de Gerd Ludwig resumen cinco meses de trabajo por los caminos
de las quince naciones que integraban la antigua Unión Soviética.
Desde Vilna a Vladivostok, 22 millones de kilómetros cuadrados
-44 veces el territorio español- muestran el legado de la
irresponsabilidad de los dirigentes soviéticos: 70 años
de desarrollo salvaje, a cualquier precio, para convertir la sociedad
campesina rusa en un poderoso imperio, han hecho de este enorme territorio
del planeta un universo de contaminación.
En
los años veinte, Stalin creó gigantescos complejos industriales
altamente contaminantes, como Magnitogorsk. En la década de los
sesenta comenzó la explotación sin medida de los ricos
recursos naturales de Siberia y se inició, también,
una irresponsable carrera atómica con Estados Unidos cuyas consecuencias
están pagando millones de personas.
Hoy,
los ríos no son más que cloacas de residuos industriales
y humanos; los mares Negro y Caspio se encuentran al borde de la asfixia,
el Aral, que llegó a ser el cuarto lago más grande del
planeta, está desecándose a una velocidad de vértigo;
gran parte de la población padece enfermedades respiratorias
por la contaminación del aire de sus ciudades y toneladas de
basura nuclear se esparcen por todo el territorio.
Aunque
las autoridades actuales muestran el mismo hermetismo que sus antecesores,
durante esos cinco mess y tras superar innumerables problemas administrativos,
Ludwig pudo captar con su cámara el horror en toda su crudeza.
En
el momento de la desaparición de la URSS, en diciembre de 1991,
el 20% de su territorio estaba considerado como siniestrado. Cuatro
años después, la crisis económica ha empeorado
la situación Rusia encabeza actualmente la lista de países
donde se comenten los atentados ecológicos más graves.
Cerca
de una cuarta parte del territorio puede ser catalogada como "zona
medioambiental desastrosa". El Ural, sobre todo la región
de Cheliabinsk, y el Gran Norte, contaminado por incesantes fugas de
petróleo encabezan la lista. Millones de personas viven en regiones
con fuerte radiactividad y contaminación industrial y sólo
la mitad de los 222 millones de hectáreas cultivables están
limpias de contaminación. La crisis económica amenaza
también con arruinar de forma irreversible las extraordinarias
riquezas naturales del país: Rusia tiene el 20% de la masa
forestal del planeta, el lago más profundo del mundo (el Baikal),
la costa más larga (Ártico) y un gran número de
raras especies animales.
Al
vetusto tejido industrial heredado de la era soviética y que
sigue en funcionamiento se añade otro problema ecológico
mucho más inquietante: el drama nuclear.
El
26 de abril de 1986 Occidente descubrió con horror la auténtica
realidad respecto a las instalaciones nucleares de la antigua URSS,
una bomba de relojería de efectos devastadores. La explosión
de uno de los reactores de la central nuclear de Chernobil provocó
la mayor catástrofe nuclear de la Historia. La explosión
arrojó cien millones de curios de radioisótopo altamente
cancerígeno. La Organización Mundial de la Salud estima
que 4,9 millones de personas resultaron afectadas en Ucrania, Bielorrusia
y Rusia. Sin embargo, las consecuencias, a pesar de la obviedad de la
tragedia, aún no se conocen. Lo único que está
claro es que "el monstruo" sigue vivo.
La
central nuclear de Chernobil, inaugurada en 1977, tiene cuatro reactores:
el primero y el tercero siguen en funcionamiento, el segundo se encuentra
averiado tras sufrir un incendio en 1991, y el cuarto fue el que explotó
en 1986. Los expertos consideran que los reactores que siguen en funcionamiento
no son seguros. Además, el sarcófago que cubre
el reacto 4, una especie de campana de hormigón, se va resquebrajando
poco a poco. Bastaría un temblor de tierra para partirlo en dos
y liberar su carga letal de residuos radiactivos.
Cuantificar
el número de víctimas que provocó y sigue provocando
el accidente de la central ucraniana no es fácil. La Unión
de Chernobil, integrada por un grupo de ciudadanos, estima que "no
menos" de 5.000 personas han muerto y otras 30.000 quedaron
inválidas. La mayoría de ellos son "liquidadores"
(los que se encargaron de apagar el incendio provocado por la explosión
del reactor). Además, otras 332.000 personas aún necesitan
tratamiento médico. Una de las consecuencias más espeluznantes
de Chernobil ha sido el incremento del cáncer de tiroides en
los niños. En Ucrania, Bielorrusia y Rusia, donde esta enfermedad
del accidente era muy rara, se han contabilizado 300 casos. La catástrofe
provocó también un aumento de otras enfermedades infantiles,
especialmente de la sangre y el sistema nervioso.
Los
costes económicos del accidente, en cambio, si están perfectamente
cuantificados: las consecuencias de Chernobil consumen el 15% del
presupuesto de Ucrania.
El
paso del tiempo ha provocado también que los habitantes de la
zona hayan bajado la guardia. Algunos de los evacuados de los pueblos
cercanos a la central han regresado a sus casas. Cultivan hortalizas
radiactivas y crían vacas cuya leche está contaminada.
Pero para muchos campesinos es más importante su hogar que los
peligros de la radiactividad.
En
Mayak trabajan 14.000 personas que reciclan combustible de centrales
nucleares y vitrifican sus residuos radiactivos. Situada en la región
de Cheliabinsk, en los Urales, la fábrica Mayak, que elabora
el plutonio para las bombas atómicas de la antigua URSS, provocó
el más siniestro caso de exposición radiactiva prolongada
durante décadas sobre 440.000 personas. Entre 1948 y 1951, la
fábrica, también conocida como Cheliabinsk 65, arrojó
al río Techa residuos que contenían dos millones de curios
de radiactividad, alrededor de la mitad de lo arrojado por la bomba
de Hiroshima. Las orillas del río siguen teniendo sedimentos
con altos índices de cesio y estronio.
Unos
años más tarde, en 1957, una explosión produjo
el escape de estronio-90, y contaminó millones de hectáreas
de tierras cultivables. Oficialmente, 940 campesinos padecieron
enfermedades fruto de la contaminación radiactiva. La cifra
real de afectados es de decenas de miles. Durante años, los
científicos estudiaron a los campesinos de la región como
a conejillos de indias, pero lo mantuvieron en secreto. La contaminación
radiactiva prolongada por agua y aire durante décadas ha tenido
como resultado un horrible galería de mutaciones genéticas,
malformaciones congénitas y cáncer.
Entre
las repúblicas de Kazakstán y Uzbekistán se encuentra
el mejor ejemplo de la acción del hombre sobre el medio ambiente:
el Mar Aral. El agua que le alimentaba, procedente de los ríos
Amu Daria y Sir Daria, fue desviada en los años sesenta para
regar campos de algodón. En sólo treinta años el
Aral ha perdido tres cuartas partes de su volumen y cerca de la mitad
de su superficie. Ahora, donde antes nadaban los peces, pasean los camellos.
Las
consecuencias de la tragedia son de tal magnitud que los habitantes
de la zona sufren graves afecciones. El 80% de las mujeres padece anemia
y el 75% de la población tiene problemas respiratorios. La tasa
de mortalidad infantil se sitúa en un 35 por 1.000, cinco veces
superior a la de España. Las afecciones respiratorias, así
como la diarrea y la disentería son las principales causas. Todo
ello es consecuencia directa de la pésima calidad del agua que
bebe la población y del uso incontrolado de pesticidas.
La
tasa de mortalidad infantil también se ha incrementado en Moscú,
una ciudad que no ha podido permanecer ajena a los abusos medioambientales
de la era soviética. En 1992, por ejemplo, se detectaron 600
puntos de contaminación radiactiva en la ciudad.
Tamara
Kapanadze descubrió un buen día que su hija, Sonya, no
era la única niña a la que le faltaba la mano izquierda.
En su barrio, una zona industrial al norte de Moscú, cuatro niños
nacieron mancos de la mano izquierda en un período de nueve meses,
entre el 19 de septiembre de 1987 y el 1 de julio de 1988. Dos de las
familias vivían en edificios colindantes. Tamara movilizó
a otras madres y escribió a agencias de salud. Dieciocho cartas
sólo recibieron cuatro respuestas. Sin embargo, el asunto llegó
a manos de médicos genetistas que encontraron un segundo grupo
de cuatro niños también mancos en otro barrio situado
a 5 kilómetros del de Tamara. Habían nacido en el mismo
período. Los genetistas buscaron inútilmente una respuesta.
Aunque no hay una evidencia clara, el hecho de que los ocho críos
hayan nacido en la misma zona ha hecho que algunos médicos achaquen
a alguna sustancia química -en el aire, agua o alimento- la causa
a esas malformaciones.
La
situación de caos ecológico, oculta durante décadas,
ha empezado a estallar.
OBJECIÓN
DE CONCIENCIA NO A LAS ARMAS
Es
una postura que va en aumento entre los jóvenes de todo el mundo.
A los problemas sociales y de organización que su inusitado auge
plantea, se añade un confusionismo sobre la realidad de la situación.
Numerosos
jóvenes, aunque aún constituyen una minoría, se
niegan a hacer el servicio militar por distintos motivos, acogiéndose
a su derecho a la objeción de conciencia. Este derecho, que existe
en todos los países democráticos, se recoge en la Constitución
española de 1978 por vez primera en nuestro país, aunque
ya en los años sesenta surgieron los primeros objetores. Con
la aparición de nuevas sectas religiosas y el ambiente pacifista
imperante en aquella época, las negativas a ingresar en el Ejército
fueron aumentando progresivamente, aunque en número aún
insignificante, y pese a que se les solía calificar como desertores.
Fue en los años setenta cuando el problema comenzó a tomar
una mayor envergadura, sin que todavía se adoptara una solución
concreta.
Surge
la ley.
Tras
algunos intentos durante el régimen anterior, todos ellos fallidos,
de darle un marco jurídico a la objeción de conciencia,
el tema no volvió a suscitarse hasta la promulgación de
la actual Constitución en 1978. La ley que regula la objeción
de conciencia surgió, al fin, en 1984. El Defensor del Pueblo
interpuso un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional
contra la totalidad de la ley, que fue desestimado.
En
ella se recogen los "motivos de orden religioso, ético,
moral, filosófico, humanitario y otros de parecida naturaleza"
para ser reconocido como objetor. Otro de los datos importantes que
aporta esta norma es la determinación del momento exacto en que
es preciso formular la solicitud de objeción: "Al menos
con dos meses de antelación a la fecha señalada para la
incorporación al servicio militar en filas". De esta forma,
si alguien decide objetar una vez haya comenzado el período de
instrucción, no será reconocido legalmente como objetor,
sino como desertor. Con el fin de estudiar las solicitudes de declaración
de objeción de conciencia, se creó, según exige
la ley, el Consejo Nacional de Objeción de Conciencia en 1985,
dependiente del Ministerio de Justicia, que será en definitiva
quien acepte o no la petición de objeción en cada caso
particular.
Prestación
social.
Como
es lógico, y tomando como modelo otros países que cuentan
con una normativa anterior, se pensó en una solución de
recambio para aquellos jóvenes que objetaran, ya que si la alternativa
al servicio militar era quedarse en casa, poco hubieran sido los voluntarios.
Basándose en las normas genéricas que recoge el Convenio
Europeo para la protección de los Derechos Humanos y las Libertades
Fundamentales, así como en el Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, el 15 de enero de 1988 se aprobó
el Reglamento de la Prestación Social Sustitutoria de los Objetores
de Conciencia. Con este fin se creó también la Oficina
para la Prestación Social, que se encargaría de preparar
los conciertos con las entidades, públicas y privadas, que deberían
acoger a los objetores. Igualmente, esta oficina pondría a disposición
de los objetores una relación anual de los puestos a los que
pudieran optar. La capacidad, aptitudes y domicilio habitual del objetor,
además de sus preferencias, serán tenidas en cuenta a
la hora de conceder el destino para la prestación social.
La
puesta en marcha de este plan presenta no pocas complicaciones. Con
el paso de los años, el número de objetores se ha ido
acumulando; la mayoría ya pasa de los 25 años y el que
más y el que menor tiene su vida organizada. Muchos protestan
además porque se sienten discriminados al tener que realizar
una prestación de dieciocho meses, cuando el servicio militar
no pasa de los doce. Algunas organizaciones y partidos políticos
se hicieron eco de estas protestas; incluso el Centro Democrático
y Social (CDS) presentó una proposición de ley al Parlamento
para que fuera suprimida esta diferencia discriminatoria. Sin embargo,
el Gobierno aduce que en la mayoría de los países de nuestro
entorno, la prestación social sustitutoria se prolonga todavía
más: los 24 meses de Francia y los 20 de Italia lo atestiguan.
Por su parte, diversas organizaciones pacifistas y ecologistas, así
como movimientos juveniles de distinto signo, han protagonizado durante
los últimos tiempos ruidosas protestas para llamar la atención
sobre lo que ellos consideran una injusticia. No tanto porque la prestación
social sustitutoria dure más que el servicio militar como el
hecho mismo de tener que hacer esta prestación, que ellos consideran
abusiva y de negativa incidencia para el paro.
Anulación
del supremo.
Sin
embargo, las cosas parecen complicarse, pues el pasado mes de febrero
el Tribunal Supremo anulo el Real Decreto que regula la prestación
social de los objetores por que en su elaboración no se facilitó
la participación o audiencia de los ciudadanos o asociaciones
como consagra el artículo 105 de la Constitución. El Ministerio
de Justicia debe elaborar, por tanto, una nueva normativa teniendo en
cuenta la sentencia dictada por el Supremo.
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